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raquetas de nieve

Consejos para la práctica de raquetas de nieve (2ª parte)

Hace dos semanas os presentamos la primera parte de un artículo indispensable para los que pensáis probar las raquetas a nieve este invierno. Pues si la primera parte era importante, porque hablaba del equipo necesario para esta actividad, esta segunda es vital, porque explica los potenciales peligros que podemos encontrar y cómo llevar una práctica en total seguridad.

Material de seguridad

En toda salida con raquetas, es indispensable llevar un mínimo de material de socorro.

  • El DVA (Detector Víctima de Avalancha) (Arva). Este último debe ser objeto de un aprendizaje serio, porque la noción del tiempo es primordial para la supervivencia. Existen numerosos modelos más o menos perfeccionados.
  • La sonda articulada.
  • La pala para la nieve.
  • El GPS: permite situarse incluso sin indicación o progresar hacia un punto con visibilidad nula. Es tan fácil como rápido. He aquí porque es tan estupendo como tranquilizador. Cuando carecemos de indicaciones, cuando la cartografía es deficiente, el GPS es inigualable. Sin embargo, un mapa tradicional es obligatorio, porque nuestro dispositivo podría sufrir algún percance.
  • El teléfono móvil: Muy útil en caso de emergencia siempre y cuando se tenga cobertura. Sin embargo, es frágil y en las montañas la señal suele ser escasa o nula. Nunca se debe de utilizar como sustitutivo de un GPS por lo mencionado anteriormente y porque la batería debe economizarse para reales casos de emergencia.

raquetas de nieve

Las avalanchas

Antes de salir en raquetas, hay que haberse estudiado bien los partes meteorológicos especializados para esquiadores y senderistas.  Luego que tener en cuenta que, como dicen los locales, ” las avalanchas siempre suceden en los mismos lugares “, por lo que es muy inútil informarse de los sectores de riesgo. Los elementos de análisis son el historial de las precipitaciones de nieve precedentes, la evolución meteorológica y la exposición y la inclinación de los sectores.

Las avalanchas son el peligro principal en el momento de una salida en raquetas. En caso de avalancha podéis encontraros en dos situaciones en las que hay que actuar: cuando sois testigos (1) o cuando os alcanza la avalancha (2)

1.- Ser testigo de una avalancha no quiere decir ser completamente pasivo. Hay que tratar de tomar indicaciones visuales muy precisas del lugar en el que desaparece el afectado para poder ayudar directamente y/o a los equipos de rescate

  1. Si percibimos desprenderse una avalancha, debemos de intentar huir lateralmente (no en la línea de pendiente). Debemos deshacernos de la mochila y los palos. En la “corriente” debemos tratar de “nadar” y, sobre todo, de no inhalar la nieve. Una vez estabilizados, debemos de hacer el máximo de bolsa de aire posible.

Los hoyos y otros obstáculos

Quien nunca ha caído en hoyo no puede saber la angustia que esto provoca. Hay que distinguir entre el hundimiento de un pequeño puente de nieve (sobre todo en primavera) y los accesos a un peñasco, por ejemplo. Normalmente un compañero podrá sacar al que haya caído con la pala, sin problemas. ¡Pero es indispensable ir acompañado!

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Acércate a la fauna

La raqueta clásica, por su práctica silencioso y sus pasajes por el bosque, permite una aproximación mucho más estrecha con la fauna que, por ejemplo, el esquí. Es habitual percibir a los animales en su hábitat natural o sus numerosos rastros.

Tras años de práctica comprobaréis que la liebre, la gamuza, el corzo, la marmota, el jabalí, el ciervo no serán un secreto para vosotros. Pero esto implica un respeto mutuo y no olvidar que en realidad los intrusos somos nosotros.

Y con todo lo aprendido, sólo queda salir a disfrutar de la nieve en total seguridad.

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