Ciclismo
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El Puigllançada y la Tossa. Dos cumbres en BTT desde la Molina. Por Rutabike.

El Puigllançada (2.409 m.), una de las 100 cimas emblemáticas de Cataluña según el ICC, y la Tossa de Alp (2.533 m.), con su punto culminante en el Pedró del QuatreBatlles (no confundir con la cima del mismo nombre de Port del Compte), se encuentran en el extremo occidental del Parque Natural del Cadí-Moixeró, dos esplendidos miradores en la cresta fronteriza entre el Berguedà y la Cerdanya.

Estas dos cimas que forman parte de la Red Geodésica de Cataluña confluyen en Coll de Pal, un paso de alta montaña que conecta el municipio de Bagà con los de la Molina y Masella. Las dos montañas son sobradamente conocidas por la mayoría de esquiadores que practican este deporte de invierno en la Cerdanya, comarca de segunda residencia de muchos barceloneses, muy frecuentada en esa época del año cuando la nieve tapiza sus laderas y los telesillas arrojan un flujo constante de esquiadoresmuy cerca de las cumbres.

 

Pero una cosa es llegar a la cúspide con un telesilla y otra muy diferente es hacerlo encima de la bicicleta. Las percepciones del paisaje son muy diferentes. El esfuerzo de cada pedalada invertida arañando metros a la montaña multiplican exponencialmente la sensibilidad con que interiorizamos el entorno inmediato. Un sentimiento ancestral y primigenio se apodera de ti y te arraiga al medio. Y realmente el paisaje que se domina desde las dos cumbres no es fútil. Pedalearemos en un clásico entorno de alta montaña caracterizado por sinuosos prados que contrastan con relieves más abruptos, gozando de un extenso territorio que se pierde en la distancia porque la mirada no alcanza más allá. Los que conocen el territorio que rodea los dos picos probablemente han visualizado inmediatamente los relieves más cercanos y conocidos como el Puigmal, el Pedraforca o la Serra del Cadí, por nombrar algunos.

Ambas rutas tienen tramos de excepcional belleza. Subiendo al Puigllançada, antes de iniciar la ascensión pura y dura hacia su cumbre, rodamos por el magnífico Pla de Anyella, una llanura alta alfombrada de verdes pastos cerrada por crestas de suaves relieves, abarrotado de miles de cabezas de ganado: vacas, caballos, ovejas y cabras, que aprovechan los brotes de hierba fresca desde la primavera hasta principios de otoño. Un paraje que, quizás con el Valle de Àssua en el Pallars, de los más bellos del Pre-pirineo catalán. Otra tramo abrumador para los amantes de los senderos de montaña es la travesía por el camino que enlaza la Tossa de Alp con Coll de Pal, una senda angosta y expuesta que flanquea la vertiente sur de la Serra de Comabella, una gran “pala”, lisa y de pendiente muy fuerte, casi vertical .

 

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Las características de las dos ascensiones son en general, muy similares. Rampas duras que no mortales de firme irregular, tramos empinados que sólo usan los vehículos especiales que dan servicio a las pistas de esquí y que exigen técnica, tanto física como mental, para rodar sin empujar la bici hasta las proximidades de la cumbre. Afortunadamente no es un reto reservado sólo para expertos, al contrario, con un mínimo de fondo y técnica, ambos trayectos se pueden hacer perfectamente si sabemos dosificar las fuerzas descansando cuando estasflaquean. El objetivo es llegar arriba sin tener en cuenta el tiempo empleado. Una vez superados ​​los tramos más exigentes, ya con los objetivos a la vista, la pista se desliza mansamente hasta las cimas respectivas. Un último tramo de euforia contenida donde la combinación de un ritmo más pausado y el hecho de llegar arriba, lo hace muy placentero.

 

Una vez arriba la satisfacción es total. Es momento para la contemplación y el relajamiento. Una pausa sobradamente merecida dedicada a escrutar el mapa para interpretar la gran cantidad de relieves que se exhiben a nuestro alrededor.

El regreso al punto inicial de ambas rutas confluye en Coll de Pal, nexo de unión de las dos montañas. Ojo con la niebla en estos dos tramos ya que al no existir pista alguna nos podríamos fácilmente perder y complicarnos la vida. Un GPS con las rutas cargadas es muy conveniente en este tipo de situaciónes. Desde el la cima del Puigllançada bajamos hasta el paso, que tenemos 300 metros por debajo de nuestra posición, improvisando el camino dado que no hay ningún sendero o camino claramente definido. No es un descenso complicado que requiera excesiva técnica para salir airoso.

 

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Respecto al tramo entre el refugio de Niu de l’Àguila en la Tossa d’Alp y el collado, hay que enfatizar qué es sencillamente extraordinario, de aquellos recorridos que marcan para siempre a los que practican el ciclismo de montaña. Se empieza bajando por un corto sendero muy técnico, con el trasfondo de las crestas vigorosas del Moixeró que amedrentan por el ambiente salvaje que rezuman, que nos deja a la Cabana de la Mena, una antigua barraca donde vivían los mineros que trabajaban en las minas de la Font de la Mena. Desde este punto vemos claramente la traza del sendero que nos ha de llevar a la Collada de Comafloriu y posteriormente a Coll de Pal. Un estrecho camino que flanquea el vertical barranco sur de la sierra de Comabella, una “pala” muy vertical que se parece a las paredes de un embudo y donde hay que estar alerta debido a su exposición. El sentido común aconseja que es mejor no afrontar tramos que sin ser técnicos nos podrían hacer perder el equilibrio. Este trayecto es impresionante: la verticalidad, hace que todo el camino se convierta en un gran balcón desde donde admirarla orografia del Alt Berguedà. Realmente fantástico.

El resto de la ruta, des de el collado al punto de inicio, es común a ambas propuestas, un puro trámite que nos permite repasar mentalmente los momentos intensamente vividos, que afortunadamente no son pocos.

Salud y pedal

Josep MªCompañó (Rutabike)

TrackPuigllançada

Track Tossa d’Alp

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