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Dani Nafría, primer amputado en completar una maratón de montaña

La historia de Dani Nafría: el deporte como forma de superación

Nació en Barcelona en 1988. Dani Nafría tiene ahora 27 años y es un gran deportista. No sólo por su aptitud ni su actitud, aunque bien es cierto que ambas son excepcionales. Lo que realmente marca la diferencia respecto al resto es que, para él, el deporte ha supuesto prácticamente una salvación: le dio la fuerza de seguir adelante en momentos muy difíciles y lo ha convertido en el luchador que es hoy. El mes de abril se enfrentará a la Titan Desert con el Equipo Slastik Orbea Campus y con el apoyo de TwoNav.

La infancia de Dani Nafría, deportista desde siempre

En su infancia, era el fútbol. El más social de los deportes le permitía jugar con sus amigos horas y horas, durante los recreos y por las tardes. La neurofobromatosis ósea que le acompañaba desde su nacimiento no suponía un problema mayor, sólo le obligaba a llevar unas férulas que inmovilizaban su pierna de rodilla a tobillo, para evitar el desplazamiento de la tibia que la enfermedad provocaba. Pero, a la larga, este remedio no fue suficiente: en 1999 tuvo que pasar por quirófano para intentar, mediante unos tornillos, sujetar la tibia, pero la operación fue un estrepitoso fracaso. El equipo médico decidió que seguir como hasta entonces sería demasiado peligroso e informaron a Dani y a su familia que lo más aconsejable era “cortar por lo sano”.

La aceptación de la amputación

Se lo anunciaron a principios del año 2000. Incomprensión primero, desesperación después. El mundo entero se le vino encima. Dejó de hablar a sus padres durante una semana. Ellos, que lo conocían bien y que, obviamente, siempre pelearon por ofrecerle la mayor calidad de vida posible, dejaron que digiriera su enfado, que al fin y al cabo tenía que pasar, mientras ellos iban a por faena: empezaron a contactar con ortopedias y se adentraron en un nuevo círculo, el de aquellos que habían sufrido el mismo problema que su hijo y lo habían superado. Dani, cuya tristeza con el tiempo se iba haciendo menos punzante, se abrió a escuchar a los médicos y a otras personas que habían pasado por lo mismo. Al médico le pidió que la garantizara que tras la operación podría jugar al fútbol, “la gran preocupación de la época”, nos confiesa irónico, porque, si no, no valdría la pena que le operara. También conoció a un chico que había pasado por lo mismo, y este le explicó que podría hacer de todo que se propusiera, pero que para ello debería de trabajar duro, porque tendría que aprender de nuevo a moverse, desde cero. Pero luchar no era un problema para Dani Nafría… Iluminado por un rayo de esperanza, pasó por quirófano.Dani Nafría entrenando con su Anima+

Dani Nafría tras la amputación y el acceso a la élite deportiva

La operación tuvo lugar el 8 de julio del 2000. A los pocos días empezó la rehabilitación. A mediados de julio empezó a caminar y, en septiembre, justo antes de empezar el colegio, dejó el bastón y empezó a tocar la pelota. Sin duda, tiempo récord, fruto de una voluntad de hierro que no le había quedado más remedio que empezar a forjar. Retomar la escolaridad “sin una pierna” hace que los problemas típicos de la adolescencia parezcan una minucia. Como el mismo dice: “empecé a tener espaldapara lo que hiciera falta”.

El deporte era su alegría, jugaba al fútbol, al béisbol, al baloncesto, iba al instituto en bicicleta… Pero a los 19 o 20 se acabaron las liguillas de domingo y los partidos con amigos. La vida adulta se imponía. Y entonces pasó a ser, además de su alegría, su cobijo. Empezó a correr, era muy cómodo poder hacerlo solo, cuando y como quisiera. En el 2012 descubrió el duatlón y el triatlón en modo competitivo, y el 2013 fue un gran año en su carrera deportiva: fue bronce en el Campeonato de España de Triatlón y 24º en el Campeonato del Mundo de Triatlón.Dani Nafría fue campeón de España de Triatlón

El sueño de la Titan Desert

En 2014 y por total desacuerdo con unos cambios en la reglamentación, decidió abandonar la élite deportiva. Empezó a tocar más la montaña, la BTT, la larga distancia. El sueño Titan Desert empezó a perfilarse en el horizonte. Consiguió finalizar La Rioja Bike Race y se convirtió en el primer amputado en completar una maratón de montaña. Y siguió pensando en la Titan. En un principio la esponsorización no era la suficiente, pero a raíz de conocer a Álex Cabré, de la curiosa forma que os explicamos en un artículo anterior, su participación quedó sellada.

Hoy, a muy poco tiempo de su partida hacia Marruecos, la preparación está completada. Confía en él, en su estado físico y en su voluntad, pero cómo responderá la prótesis a los kilómetros, a las altas temperaturas y al polvo es una incógnita. Contará con el respaldo del equipo Slastik Orbea Campus para cualquier imprevisto que pueda surgir, además del apoyo moral que se darán mutuamente. TwoNav también estaremos a su lado. Una de las pequeñas preocupaciones de Dani Nafría es que, en la Titan, en lugar del track, ofrecen las coordenadas de los puntos de paso, y uno mismo debe de introducirlas en el GPS. Pero está contentísimo con su Anima+ y lo encuentra muy intuitivo, por lo que calcula que no será para nada un problema, aunque, por lo que sea, tenga que improvisar.

Ayudar a Dani Nafría va, para nosotros, más allá de la esponsorización: aunque somos un pequeño grano de arena, vamos a colaborar en hacer su sueño realidad, y eso hace que se haya convertido un poco en el nuestro. Mucha fuerza, Dani.

 

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