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Mercè Sanjuan y su gran reto: #RenacerAPedales

#RenacerAPedales, un reto diferente para Mercè Sanjuan

#RenacerAPedales no es un reto deportivo más. #RenacerAPedales es una toma de consciencia, un acto de redención, una experiencia vital. Mercè Sanjuan salió el pasado 1 de enero de Cap de Creus equipada con todo lo necesario para un viaje de autosuficiencia en bicicleta y llegó a Finisterre el 19 de enero, no siendo ya la misma. TwoNav quiso acompañarla en este camino tan especial, del que sacó unas conclusiones muy distintas a las que había esperado.

El porqué de #RenacerAPedales

Mercè Sanjuan, como prácticamente todos nosotros, lleva una mochila de vivencias a la espalda, muchas alegres, pero algunas otras de gran dureza… El 31 de diciembre de hace 7 años su madre moría en sus brazos. Ella, fuerte como es y como creía que debía ser, siguió adelante en un valiente acto de resiliencia. Pero un duelo así no perdona: cada año, a mediados de diciembre, resurgía de sus entrañas para recordarle que había algo aún enquistado en su corazón, algo que todas las ocupaciones que buscaba podrían camuflar pero nunca hacer desparecer. Consciente de ello, cada año se planteaba parar tomarse unas vacaciones en las que se encontrara ella con ella misma y no le quedara más remedio que enfrentarse a sus fantasmas. Pero por unas cosas o por otras, pasaron los años sin que lo hiciera y sin que los diciembres dejaran de paralizarla. Hasta que llegó el momento del “basta”, del puñetazo en la mesa; y #RenacerAPedales se empezó a perfilar en el horizonte.Mercè Sanjuan preparada para empezar #RenacerAPedales

En qué consiste #RenacerAPedales

Mercè Sanjuan planeó una ruta de autosuficiencia en bici de carretera, de nada menos que 1500 km, que fuera de Cap de Creus a Finisterre pasando por lugares que marcaron su vida. Es sabido que la soledad, el aire libre y el sufrimiento físico son la ecuación perfecta para enfrentarse a uno mismo, meditar, aceptar e incluso soltar. Con este objetivo Mercè emprendió un viaje que debía de ser muy íntimo e individual. Una vez finalizado cada paso –cada etapa- y habiendo sacado a veces sólo una vivencia y muchas otras además una conclusión, sí compartiría con su gente lo que había grabado con su propia cámara. Cuando Mercè empezó a grabar vídeos fue porque se dio cuenta de cómo de traicionera es la memoria, que desdibuja los recuerdos a su antojo. Ella quería tener recuerdos reales, ver sonrisas y miradas que evocaran la sensación viva de ese momento, y finalmente se dio cuenta de que era de gran utilidad también para ver las cosas con perspectiva. En #RenacerAPedales, después de cada etapa y desde la satisfacción del descanso, podía verse sufriendo encima de la bicicleta, y cada uno de sus gestos le ayudaba a tomar consciencia más rápidamente de las conclusiones que iba sacando durante el viaje. Y luego, por supuesto, compartirlo con todas aquellas personas que la apoyaban y seguían en este viaje vital, tan importantes para ella.Valentí y Mercè Sanjuan

Etapas de #RenacerAPedales

Las primeras etapas fueron las más difíciles para Mercè. La elección del punto de partida no fue aleatorio. Aquel fatídico 31 de diciembre la noche fue larga y oscura. #RenacerAPedales debía de empezar en el punto en el que más temprano amanece en la península: el Cap de Creus. Primer gol a la tristeza. Con los primeros rayos de sol Mercè partió rumbo a Calella de Palafrugell, en cuyas playas depositaron, hace muy poco tiempo –cuando su padre encontró el coraje- las cenizas de su madre. La segunda etapa la llevó a Tordera, donde habita su padre, a la casa que vio crecer a ella y a su hermano, el afamado Valentí Sanjuan. La tercera, a Barcelona, donde ambos rehicieron su vida y empezaron una nueva etapa trabajando juntos. Estas etapas tan significativas conllevaron una dureza emocional pero aún no demasiado física. Sí de adaptación a la bicicleta y también al carro. Al Anima+ no le hizo falta: desde un primer momento le pareció “muy práctico e intuitivo”.

El cuarto día partió de Barcelona rumbo a santa Coloma de Queralt, pasando por Igualada. Fue una etapa realmente dura, protagonizada por el viento y la lluvia, sin olvidar el gran desnivel. Mercè llegó exhausta. Supo entonces que lo que le venía por delante iba a ser más difícil de lo que se había imaginado… Al día siguiente llegó a Lleida, la ciudad que vio nacer a su padre, sin que el viento no dejara ni un segundo de soplar. El tercer día consecutivo de viento, que terminaba en Sariñena, fue el de la total desesperación: exánime, Mercè rompió a llorar. Y no dejó de pedalear. La siguiente etapa, la séptima, contaba con más de 100km y todo hacía presagiar que sería un infierno. La completó en la más absoluta soledad y, sorprendentemente, fue la más reconfortante a nivel psicológico. El reto que se había propuesto Mercè era grandioso, sí, pero ella también: en su capacidad de resurgir de las cenizas, inesperada incluso para ella misma, residía su excepcional fortaleza. A partir de entonces, la dificultad pareció difuminarse. Pero sólo a sus ojos, a su renovado ser,  porque objetivamente seguía estando ahí.

Hubo otra etapa, la que la llevaría a Burgos, en la que el mal tiempo le impidió seguir. La decisión de no terminar fue dura, se debatió mucho, pero fue más que acertada: debía de priorizar su propia seguridad. El día siguiente el temporal no amainaba y tuvo que retrasar la etapa. Y menos mal que lo hizo, porque dos días después, cuando sí la completó, coronó un Puerto de Fancebadón que se había vestido de blanco, pero, por lo menos, lo hizo bajo el sol. La bajada fue durísima: el hielo había convertido la carretera en una pista de patinaje, y el carro, imposible de frenar, empujaba su bici, que se le hacía incontrolable.

A falta de dos etapas llegó un fuerte dolor de rodilla que, la euforia de verse casi en el punto de llegada, en Finisterre, hizo algo más soportable. Mercè olió el mar, antes de verlo, bello presagio del éxito de su aventura. El día 19 llegó, agotada pero feliz a Finisterre, “allá donde el mundo acaba y empieza los sueños”, dice Mercè.Mercè Sanjuan a punto de terminar exitosamente #RenacerAPedales

Conclusiones de Mercè sobre #RenacerAPedales

Son varias las conclusiones que ha sacado de esta gran experiencia, pero de entre las más importantes destaca las siguientes.

  • El paralelismo entre el deporte y la vida: Mercè nunca olvidará la etapa en la que no pudo reprimir las lágrimas y sintió el mundo derrumbarse bajo sus pies. Y, como ya sabemos, fue precisamente de la que salió más reforzada, la que cambió su mentalidad. Supo entonces que estaba viviendo una especie de metáfora de la vida misma.
  • “No somos supermanes”: Una frase de boca de Mercè que invita a la reflexión. Lejos de buscar justificaciones, Mercè nos cuenta orgullosa cómo ha necesitado del apoyo y el calor de todas las personas que han estado a su lado en este reto y cómo ha debido de improvisar sobre la marcha. Lo que debía de ser un viaje íntimo y de supervivencia, terminó siendo finalmente muy colaborativo. Oyéndola hablar de esta forma tan sincera y auténtica, salta a la vista el gran éxito de esta aventura: el aprendizaje.
  • Vaciar la mochila; o no: El objetivo inicial de este gran viaje era hacer una balance profundo de su vida y valorar con lo que se quería quedarse y de lo que quería desprenderse. Pues bien: la inaudita conclusión es que no quiere desprenderse de nada porque cada una de sus vivencias y de las personas que han pasado por su vida, la han convertido en la Mercè que es hoy. No se trata de “eliminar” o “deshacerse de algo”, sino de tomar consciencia y aceptar con madurez.  Hoy lleva una mochila aún más llena, pero increíblemente liviana.Mercè Sanjuan en el punto final de #RenacerAPedales: Finisterre

Mercè Sanjuan con su Anima+

Ya nos lo dijo antes de salir el 1 de enero: “Seréis mis ojos”. Desde luego era una gran responsabilidad para TwoNav acompañar a Mercè en una aventura de esta índole, en la que ni un solo kilómetro se había elegido al azar. Pero el resultado ha sido óptimo: “¡Me ha ido genial! Es súper intuitivo, muy práctico y 100% fiable. Si alguna vez me he despistado, ha sido unos metros, por ir hablando con algún compañero, y enseguida me ha indicado el error. He ido por carretera, pero también he tomado caminos y algún tramo inesperadamente inaccesible. Necesitaba un GPS preciso y seguro sí o sí. Y lo he tenido. Me llevé una batería de recambio, por si acaso, pero, cargándolo a tope por las noches, no la he tenido que usar, y eso que hubo etapas de más de 7 horas”.

Para saber todo sobre este excepcional viaje, aquí tienes la lista de reproducción con todos los vídeos de #RenacerAPedales.

Para TwoNav esta ha supuesto una colaboración diferente, un tipo de aventura a la que no estábamos acostumbrados y que nos dado de qué reflexionar. Ha sido más que un orgullo ser tus ojos, Mercè.

 

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