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Compa

Rutabike y Land 8.2

En verano más que nunca, viajar en bicicleta es un placer. Bien lo saben nuestros expertos colaboradores de Rutabike, que llevan más de 10 recorriendo en bici equipados solamente por lo que cabe en sus alforjas, sin ningún coche de asistencia. En su portal ofrecen rutas y travesías por toda Europa trabajadas con un apurado criterio editorial. Os haréis una idea, entonces, de cómo de importante es para ellos la nueva versión de Land 8.2.

Rutabike es una asociación sin ánimo de lucro creada para impulsar y fomentar el cicloturismo y la movilidad sostenible, recuperando vías de comunicación libres de tráfico motorizado como actividad lúdica y, en ningún caso, competitiva. Para llevar a cabo esta gran y costosa labor que tanto nos facilita la actividad a los amantes del turismo en bicicleta, Land 8.2 es una herramienta indispensable:

 

Si te animas a hacer la travesía que propone Rutabike, no olvides que tenemos nuevos mapas de la zona Dolomites pinchando aquí

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Carles Aguilar

El nuevo reto solidario/deportivo de Carles Aguilar: Templars Xtrem Trail

Como cada año, desde hace ya cinco, Carles Aguilar, periodista radiofónico y atleta de ultra distancia, ha puesto en marcha una nueva experiencia solidario/deportiva: la Templars Xtrem Trail. El próximo mes de agosto recorrerá los 190km de la ruta de los templarios con el noble objetivo de sensibilizar sobre las mucopolisacaridosis, un grupo de patologías devastadoras cuyos afectados raramente superan la adolescencia. Actualmente no tienen cura, así que todo esfuerzo dedicado su sensibilización o a la captación de fondos para su investigación es una ayuda inestimable. El periodista contará, por supuesto, con la colaboración de TwoNav.

 

Templars

 

El Reto

Durante 3 días, el periodista y atleta de ultra distancia Carles Aguilar recorrerá los 190 km de la ruta de los templarios en solitario para sensibilizar sobre la realidad que viven los niños afectados por estas enfermedades raras: las mucopolisacaridosis. Será el próximo mes de agosto en el reto solidario Templars Xtrem Trail. Las mucopolisacaridosis son enfermedades genéticas, devastadoras y degenerativas en las que normalmente, los pacientes acaban sus días en un estado vegetativo. Por ahora no hay ninguna cura, sólo terapias paliativas que alivian los síntomas de los niños.

En nuevo reto solidario/deportivo de Carles se desarrollará en la provincia de Soria durante tres días. El periodista salvará una distancia de 190km y el desnivel de 3.500m que asciende hasta el nacimiento del río Duero. La principal dificultad del recorrido será la ascensión hasta la cima de los Picos de Urbión y el contraste de temperaturas de las Tierras Altas y la sierra entre el Moncayo y el Urbión, atravesada por innumerables puertos.

Se trata de la ruta de los Templarios, una de las órdenes militares cristianas más importantes de la Edad Media que formó parte de la Primera Cruzada con el objetivo de proteger las vidas de los cristianos que peregrinaban a Jerusalén tras la conquista de esta ciudad.

 

Carles Aguilar

 

TwoNav con Carles Aguilar

Fue el año pasado cuando tuvo lugar la unión TwoNav – Carles Aguilar, con motivo de la Xtrem Desert Tracks. El periodista, que lleva ya 5 años autoimponiéndose dificilísimos retos deportivos siempre con objetivos solidarios, se sirvió de la tecnología TwoNav –Land y Ultra– para preparar y llevar a cabo su desafío. Nos impresionó a todos recorriendo en solitario y non-stop los 120km del reto bajo el sol de justicia que azotaba los Monegros ese 10 de septiembre, con el fin, esta vez, de recaudar fondos para las enfermedades mentales. Decidimos entonces que estaríamos a su lado año tras año,incondicionalmente.

 

 

Sigue en directo el desafío y… ¡colabora!

Podréis seguir todas las acciones y la información relacionada con el reto Templars Xtrem Trail a través de la web y del hashtag #TXTMPSEspaña. También en nuestras redes sociales llevaremos a cabo el seguimiento del desafío de nuestro embajador. Además, en la web oficial del proyecto existe un apartado para que las personas que lo deseen puedan realizar aportaciones económicas para ayudar en la investigación de estos síndromes. Para colaborar, pinchad aquí.

¡Una vez más, enhorabuena por la iniciativa y mucha suerte, Carles!

Trail
Pierramenta

Consejos para correr la Pierramente Été

Nuestro embajador, Marc Carós tiene marcadas en el calendario las fechas del 3o de junio al 2 de julio, dias en las que se corre la Pierramenta Été, una carrera por etapas de 3 dias. Como Marc es un experto en este tipo de pruebas, le hemos pedido que nos dé tres consejos para enfrentar esta carrera que, por supuesto, nos serán muy útiles para cualquier trail:

 

Para Marc no es nada nuevo, ya que la del 2017 no será la primera ocasión en la que Marc esté en la línea de salida de la Pierramenta été. Ya lo hizo una vez, en su primera edición, pero sólo pudo disputar la primera etapa porque su amigo no se encontró bien. Llegará entonces este año con ganas de quitarse esa espinita:

 

Pierramenta

 

“Este año participaré junto a un compañero con el que me complemento muy bien. Es joven, tiene mucha chispa y tira bien cuesta arriba. Yo soy más diesel y voy mejor cuesta abajo. La gracia estará en encontrar un punto medio. Pero no nos costará, porque llevamos entrenando juntos bastante tiempo.

Creo que llego en un buen momento. El único hándicap es que el fin de semana anterior correré la Maratón del Monte Olympus, en Grecia, una Copa del Mundo, y será un poco justo para recuperar al 100%”.

 

Embajador

 

Y, ahora sí, os dejamos son sus consejos:

 

1) A las pruebas por etapas hay que llevar una buena estrategia. A menudo son exigentes en cuanto a técnica y a desniveles. Es importantísimo conocer bien a tu compañero, haber entrenado juntos y detectar en qué tramos va mejor uno u otro. Por supuesto, también hay que “portarse bien”: regular es vital, obliga a hacer un planteamiento inicial elaborado: la improvisación no tiene cabida y el Land os será de gran utilidad.

2) La climatología y los avituallamientos tienen una gran relevancia. La Pierramenta Été es una carrera de semi-autosuficiencia, por lo que hay que prever los avituallamientos con precisión. La hidratación, como en todas las pruebas por etapas, es importantísima, y no sólo para el mismo día, sino pensando ya en la etapa siguiente. Para poder planear lo que debemos de llevar encima en lo que a nutrición e hidratación se refiere, tenemos que tener muy en cuenta también la previsión meteorológica. Algún año ha hecho un calor infernal, pero bien puede pasar lo contrario, porque la alta montaña es de extremos en este sentido.

3) Si el terreno es variado, es conveniente llevar más de un tipo de calzado. En la Pierramenta, por ejemplo, las crestas se suceden en la primera y segunda etapa, por lo que hay que llevar zapatillas bien protegidas y con muy buen agarre en terreno rocoso, adaptadas a este crestear.

 

Marc

 

¡Agradecemos mucho los valiosísimos consejos de Marc y le deseamos la mejor suerte del mundo!

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ragna debats pere aurell

Pere Aurell y el calendario más ambicioso al que nunca se ha enfrentado

El año pasado, las lesiones y los deberes profesionales lo mantuvieron bastante alejado de las competiciones. Pero, este año, Pere Aurell vuelve pisando fuerte y con el calendario más ambicioso que nunca ha tenido por delante: hablamos de las carreras más importantes del mundo. Algo nos dice que vamos a pasar muchos nervios… ¡Él mismo nos lo cuenta!

“Este año tengo dos grandes objetivos: ganar la Copa del Mundo Combinada y la Copa del Mundo de Skyrunning Extreme. Para la primera, debe de puntuar bien en un Ultra, 2 o 3 Skys y 2 o 3 Extremes. Puntuaran las 2 o 3 mejores, pero quiero hacer 5 o 6, para asegurármelo.

Las Extremes, por cuya general también lucharé, son pruebas de unos 50km y unos 4000m de desnivel positivo acumulado. No son excesivamente largas, pero sí son muy técnicas, de ahí su nombre. Para que os hagáis una idea, se suelen tardar entre 7 u 8 horas en completarlas. Exigen andar, a veces casi escalar, y las bajadas son súper técnicas. Precisamente este último punto es mi fuerte: cuanto más difícil sea la bajada, mejor para mí.

La primera Copa del Mundo de Sky es la de China, a principios de mayo. Justo antes correré el Ultra Fiord, en la Patagonia chilena. Aquí no tengo un objetivo preciso, pero disfrutaré de unos de los trails más bonitos del mundo y será muy beneficiosos para mi preparación. Además, luego iré con Ragna a Quito, y entrenaremos en altura una semana. Esto nos vendrá genail para China, ¡porque allí corremos por encima de los 4000 metros!

Victoria de la 1ª etapa de la Pyrenees Stage Run para Pere Aurell y Ragna Debats

Las pruebas de Extreme (Valparadiso, Tromso Extreme y Salomon Glen Coe Skyline) son hacia finales de verano, agosto e incluso septiembre, porque se tienen que asegurar de que la nieve esté fundida y el terreno apto.

Este año no creo que pueda hacer ninguna carrera por etapas con Ragna, porque ambos tenemos el calendario muy lleno y de carreras muy importantes. Si a final de temporada surgiera la oportunidad, improvisaríamos.

Ahora mismo no estoy en un muy buen momento de forma porque este invierno lo he pillado todo, no salía de un resfriado que ya estaba incubando una gastroenteritis. Pero no me preocupa ni lo más mínimo, puede que incluso sea positivo, porque, como he comentado antes, las carreras más importantes para mí no empiezan hasta bien entrado el verano. Ahora, y no antes, es cuando debo empezar a prepararme, y quizás, todos estos contratiempos hayan servido para prolongar un descanso necesario. Y con las ganas que tengo, ¡era necesario que me frenara una causa externa!

Está claro que, este año, junto a Pere, tenemos la emoción asegurada. ¡Le deseamos la mejor de las suertes a nuestro gran embajador!

 

MTB
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El Pedró dels Quatre Batlles. El balcón de Cataluña

Bikers, después de leer lo que hoy nos trae Rutabike, la ascensión al Pedró del Quatre Batllets se convertirá en un objetivo ineludible e inaplazable para vosotros. Hablamos de la que parece ser una de las rutas más bellas del país, tanto que a nuestros compañeros les faltan las palabras para describir el torbellino de emociones que en ellos ha despertado el hacerla. Disfrutadla, porque la haréis seguro.

¿Qué se siente cuando el paisaje inunda los ojos? ¿Qué se experimenta cuando la mirada abarca tanto territorio que aturde? ¿Cómo transmitir con las palabras justas las emociones que nos invaden después de vivir una intensa y solitaria ruta, impresionantemente bella, salvaje y singular?

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Podemos encontrar los adjetivos y verbos precisos, la poesía necesaria para alentar a los viajeros con sed de aventura a soñar o imaginar esta vivencia, pero nunca seremos tan concisos como cuando la traslademos a la realidad y la experimentamos en primera persona.

El Pedró dels Quatre Batlles, con 2.383 metros de altitud, corona el macizo de Port del Compte en el Pre-pirineo catalán. Su ubicación privilegiada nos regala con una de las panorámicas más extensas de las que se pueden disfrutar desde el interior del país. Desde su cima redondeada se dominan los paisajes del Pre-pirineo, la Cordillera Transversal, la Cordillera Pre-litoral, la Depresión Central y una amplia vista del Pirineo central.

La ascensión a la cima desde el pequeño núcleo de Alinyà, aunque larga, no presenta excesivas dificultades técnicas y sólo exige constancia. Dejando a un lado las valoraciones de exigencia física que la aventura requiere, lo más interesante de la ruta no es tan sólo alcanzar una cima con cualidades suficientes para bautizarla como “El balcón de Cataluña”, todo el trayecto en sí es tan atractivo que la convierten en un objetivo ineludible para cualquier amante de la BTT.

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El inicio, remontando el Valle de Alinyà hacia el Coll d’Ares, es realmente estimulante: una carretera pacíficada y sinuosa nos despabila la musculatura camino de Alzina de Alinyà. A partir del pequeño nucleo, a medida que ganamos altura, la mirada se entretiene con las cordilleras que cierran el valle, que se despliegan abruptas y retorcidas, testigo directo de la actividad geológica que las originaron.
Si la fortuna nos sonrie, des del mirador ubicado en la parte alta del valle, quizás podamos ver juntas sobrevolando estos agrestes espacios, las cuatro especies de buitres presentes en el viejo continente, una maravilla única en Europa.

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Nos dejamos caer hacia el valle de la Vansa inmersos en una abundante masa forestal cuando repentinamente la sorpresa se nos presenta en forma de imagen de postal: en primer plano un pequeño pueblo, Ossera, de casas alineadas en armonía coronando una resalte rocoso que cae vertical hacia el valle y detràs, rellenando el fondo, la imponente sierra del Cadí mostrando imperturbable una bella silueta de perfil sinuoso que insinua la verticalidad de las paredes de la vertiente contraria.

Nos espera un desnivel de 1.200 metros para alcanzar la cumbre del Pedró dels Quatre Batlles. Una tramo exigente de dureza atemperada por los momentos memorables que se viven. La travesía del Prat Llong es sencillamente inolvidable: nos deslizamos por una pequeña y alargada llanura de prados alpinos salpicada de pino negro, siguiendo antiguas trazas de vehículos todo terreno que en algún momento han dejado sus huellas en este encantador paraje.

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Abducidos por esta bucólica imagen, cambiamos de pantalla cuando el Pedraforca nos rescata de la apacible calma, alzandose poderoso y altivo como un pico pirenaico, mostrando orgulloso una imagen poco conocida, no por ello menos sobrecogedora.

El trayecto hasta la cumbre y el posterior descenso por el lomo de la Sierra de Campelles es una experiencia sorprendente. Más que sorprendente, sublime, uno de esos instantes mágicos que el cerebro ancla para siempre en la memoria: avanzamos por una geología peculiar de rocalla calcárea fragmentada donde los briznas de hierba luchan encarnizadamente por sobrevivir, invistiendo las cumbres de un aspecto realmente singular, tant diferente, que raptan el entendimiento transportándolo a un espacio que no parece de este mundo.

El Pedró dels Quatre Batlles

Lo que queda de recorrido hasta al punto de salida depara aún sorpresas agradables. En un ambiente profundamente aéreo, sobrevolamos los valles que se acomodan paulatinamente a la gran llanura que forma la Depresión Central, con el Segre abriéndose paso en su camino hacia el mar. Seductora es un adjetivo que define muy bien el emplazamiento del Corral del Sastre, una pequeña meseta de pastos rodeado de profundos valles, un auténtico paraíso que invita a aminorar la velocidad y a la contemplación. Más: aunque parezca inverosímil, por el valle donde nace la Ribera Salada, que recorremos a una cierta altura para no perder cota, corren aguas con una concentración salina tan alta comparable a la densidad de la del Mar Muerto. Finalmente, la cautivadora imagen aérea del Valle de Perles con su estrecho desfiladero nos recuerda de nuevo la belleza salvaje de este territorio por descubrir y pone punto y final a una ruta del todo imprescindible.

Salud y pedal.
Tenéis más información y la descarga del track aquí

Alpinismo-montaña
Vista del Mont Blan

La cuna del alpinismo: el Mont Blanc

Si la ascensión al Mont Blanc es una de las más célebres en el mundo del alpinismo no es simplemente por tratarse del pico más alto de la Europa Occidental: es porque es una de las más majestuosas del continente y que todo amante de la montaña debería de hacer una vez en la vida. Hace unos días os dimos a conocer una de las rutas más frecuentes como mejor sabemos hacer: utilizando nuestro Land 8 para ofreceros una espectacular vista del recorrido en vuelo de pájaro. Hoy, os vamos a explicar algunas curiosidades sobre la cuna del alpinismo.

El Mont Blanc es el pico más alto de la cadena de los Alpes y, asimismo, el más alto de Europa, lo que le ha valido el sobrenombre de “El Techo de Europa”. Se sitúa a caballo entre el Departamento de Haute-Savoie, en Francia, y el valle de Aosta, en Italia (la frontera es motivo de controversia entre los dos países).  Para determinar la altitud precisa y cuantificar la evolución del mismo, expertos topógrafos ascienden periódicamente. La última medición conocida es 4808,73 metros.

La cumbre, objeto de fascinación en muchas obras culturales, ha representado durante siglos una meta para todo tipo de aventureros. La historia “humana” del Mont Blanc se remonta al 08 de agosto de 1786, cuando el Doctor Paccard, de 29 años y el cazador Jacques Balmat, de 24, fueron los primeros en llegar a la Cumbre del Mont Blanc, enfrentándose al reto que propuso Horace Bénédict de Saussure, el cual había ofrecido una cuantiosa recompensa al primer hombre que llegara a la cumbre. Esta ascensión marcaría el inicio del alpinismo y del montañismo. Los dos hombres tienen sus estatuas en una plaza en el centro de Chamonix.

Vista del Mont Blanc desde Chamonix

Hoy son muchos los alpinistas que frecuentan las rutas para subir al Mont Blanc, las cuales exigen una cuidadosa preparación. Y es que, sin duda alguna, la cima más alta de Europa ofrece uno de los más bellos paisajes de montaña del continente, con sus espléndidas vistas sobre los macizos del Jura, de Vosges y del Macizo Central, que maravillan a todo el que asciende. Quizás el Mont Blanc esté entre vuestros retos pendientes, como lo está entre muchos amantes de la montaña, o quizás lo estará desde hoy mismo. En cualquier caso, os volvemos a ofrecer el vuelo de pájaro que hemos preparado con Land 8 sobre la más emblemática ruta de ascenso a este impresionante pico, esperando que un día veáis la real con vuestros propios ojos. ¡Disfrutadla!

Ciclismo

Crónica de la Transcontinetal, por Carlos Mazón

Hace un tiempo os explicamos que nuestro embajador, Carlos Mazón, participaría en la Transcontinental Race, la mítica prueba que cruza Europa en 3.744km y sumando un desnivel positivo de 48.000m. Hoy nos trae una primera parte de su crónica y, confesamos, nos ha puesto la piel de gallina más de una vez. Sabemos que una carrera tan larga de autosuficiencia es durísima, pero, sinceramente, antes de leer este relato, había cosas que no podíamos imaginar. Enhorabuena, Carlos, después de leer esto vemos que tu increíble 3er puesto es sólo un extra, porque terminarla ya es una heroicidad.

Día 1: 645kms 4860m 16.800kcal

“La Transcontinental comienza el 29 de Julio en Geraardsbergen a las 22.00h, hora en la que más de 200 ciclistas tomamos parte de una carrera de 3.800 kms a través de Europa. Es un día de incertidumbre, se palpa en el ambiente el nerviosismo entre los corredores que nos vamos arremolinando en torno a la salida.Transcontinental

Salida. Tengo por delante 3.734 kms y 48.000 m.+ por delante. Aún no lo sé, pero tardaré 9 días 22 horas y 51 min. Tras un pequeño rodeo por Geraardsbergen toca la subida a Kapelmuur. Pensaba que la salida oficial se haría arriba, pero enseguida me doy cuenta de que se ha se ha dado, porque el grupo se estira. Iba relajado pensando en la estrategia, y en la ruta, en que me tocará confiar plenamente en mi track grabado en el Anima+, cuando entró en pánico. No lo dudo y arranco fuerte por el empedrado del Muur. Los de adelante han abierto hueco. No me parece razonable este esfuerzo a 240h vista, pero no me queda otro remedio. Aun así no abuso, pero el corazón se pone a mil por hora de todas formas, quizá por la rabia de no haber estado atento, o quizás por las ganas.

Corono despidiéndome a duras penas de mis amigos que me observan en las orillas de la carretera como tantos otros que se han acercado a ver el espectáculo. El ambiente es inmejorable.

Nada más coronar hay una pequeña bajada que me conozco bien por lo que ni toco el freno y sigo recuperando plazas. A la salida a la carretera, muchos andan con dudas, alguno gira a la derecha la mayoría vamos a la izquierda, alguno que se queda a mirar el GPS o a esperar a algún compañero. Primeros momentos de caos. Tengo claro que hay que seguir, que será una noche muy larga.

Mi estrategia es seguir hasta el Punto de Control 1 (CP 1). Hay 640kms y sería ideal hacerlos en 24h. Incluso podría avanzar un poco más antes de hacer noche. Rodaré sobre 32kms/h de media las primeras 3-4h, luego el terreno empieza a ser más quebrado y la media bajará.

Sobre las 3 y media de la mañana me quedo sin agua, y eso que salí con 2.5l. Voy mirando por las calles y plazas, pero nada. Empezamos bien, pienso. Al poco veo un chalet en el que están de fiesta, y no dudo en llamar al timbre con dos bidones en la mano. No oyen el timbre, pero la puerta está abierta; allá que voy. “No es América, no saldrá nadie con un rifle”, pienso con cierta sorna acordándome de la TransAm. Entro a la cocina y sale el chaval al cargo de la casa, bastante sorprendido. Tras una corta charla, nos hacemos un selfie y, ¡a seguir el camino!

Al alba, me empieza a entrar el sueño y, más por rutina que por otra cosa, decido tumbarme 10 min en una parada de autobús. Estas siestas son las más ricas. Mi intención es evitar los primeros rayos de sol, el momento más duro para mí, y encontrar el equilibrio entre parar muy poco y dormir lo suficiente. Este tipo decisiones son complicadas.

Nada más tumbarme oigo el sonido del cassete de un ciclista, el pulso sube. Un minuto antes de que suene la alarma, otro corredor que pasa. ¿¡Por qué!? Aún me quedaban unos segundos… Suspiro y, ¡al lío! Me ha venido bien el parón. Sé  que no voy el primero, pero estoy contento porque mi ritmo es bueno. No soy rápido, pero la distancia juega a mi favor.

La luz del día permite ver el campo lleno de colinas, quebrado, con molinos, sembrados y pequeños bosques.

Ahora, mirando el plano y el recorrido de los rivales, se ven generales más llanas y que resultan ser más rápidas pese a tener más kilómetros. A veces es complicado elegir la mejor ruta, elegir entre seguridad/tranquilidad/belleza o velocidad/aburrimiento/tráfico, suelen ir en ese combinado.

Transcontinental

El día se hace largo, y es que ya son muchas horas. Pasado el medio día me voy encontrando con más corredores a los que los paso con entusiasmo. Entre ellos, a Josh Ibbett,  en un pequeño repecho donde le vería poner pie a tierra. Por lo visto allí mismo dijo adiós. Es agradable y estimulante ir encontrándose con corredores, te mantiene “despierto” y el nivel de adrenalina alto. La tarde se hace larga, pero ver que voy entre los 10 primeros anima.

Ceno en Moulins, preciosa ciudad por cierto. Una pizza que me servirían en 5min, una gozada, lo justo para lavarme la cara y preparar las cosa para la noche. Me como la mitad y me llevo un trozo para luego.

Nada más salir me encuentro con otro corredor, Nelson Trees, callejeamos juntos y, nada más salir, voy abriendo hueco con la propia inercia del rodar. El trecho hasta Clermon-Ferrand que se me haría muy largo. Además, frente a mi tendría una gran tormenta que me acompañaría y mantendría entretenido contando segundos, mirando cómo evoluciona y pensando si me mojaría o no mientras cae la noche. Los últimos rayos de sol iluminan una gran masa oscura que no deja de escupir rayos. En cuanto me doy cuenta estoy rodando de noche y sobre suelo mojado, lo camiones me rocían de agua pulverizada al pasar.

La lógica pide parar. Bjorn Lenhard descansa allí, en una parada de bus. Es muy tentador, pero “aún pronto” dentro de mi estricto horario. No hago más que pensar que los de adelante se tienen que estar mojando. Yo tengo la esperanza de librarme, parece que la tormenta va hacia el este, y ya está pasando. Mientras se pueda sobrellevar el agua seguiré.

Llego al CP1 en 7º posición, apenas unos minutos antes de la media noche. Con la mente cansada y la fatiga de los 640kms, cojo una habitación para lavar  y secar la ropa. En el hotel no tienen periódicos para secar los zapatos, ni cena, ni nada para comer. Llevaba el trozo de pizza, que ceno por segunda vez antes de acostarme, tras casi 1 hora entre lavar y poner a secar todo (con ayuda del secador).

Día 2: 472 kms 4.520m 9.800 kcal

¡Me he dormido! No me desperté a las 5.30, como previsto, sino pasadas las 7.15. ¡Un drama! No me sabe del todo mal, porque necesitaba el descanso y en parte amortizar el hotel, así que trato de mantener la calma. Desayuno una lata de arroz y alguna barrita y me pongo a subir el Col de Ceyssat.Transcontinental

Con algo de rabia y las piernas pesadas comienzo la subida, me cuesta calentar. ¡Con las prisas ni he rellenado los bidones! Por suerte en una de las plazas hay una fuente en la que coger agua. El tramo final lo subo con más gracia.

La bajada es rápida y bajo el agua. Llega hasta Riom, donde paro a desayunar “en condiciones”. En la “boulangerie” compro croissants de 4 en 4, uno para el momento y el resto para los bolsillos. Me como el segundo nada más arrancar. A partir de aquí mantengo buen ritmo y prácticamente hago la mañana sin paradas.

Adelanto a Neil, que me sacaba más de 1h de ventaja. Me vuelve a coger más adelante, en Choralles, cuando desespero para que en un bar me sirvan un sándwich de jamón y queso por el cual tengo que esperar más de 40 min. ¡Una vergüenza! Y eso que otros clientes me ayudan a explicar a la camarera que estoy de carrera. Me comí ya el sándwich por el camino.

Parado no se descansa lo suficiente, es “innecesario”,  tiempo que hay que tratar de evitar en este tipo de prueba. Hay que procurar aprovechar las paradas para dormir que es como de verdad se descansa y regenera el cuerpo.

Mi objetivo para hoy es llegar a Berna. Sobre el papel debería llegar a la 1.30, pero con los varios retrasos mi nuevo objetivo es llegar hacia las 4. Sigo a buen ritmo sin ninguna parada, ni para lavarme los dientes, ni para descansar los pies.

Transcontinentaltrans6

En mi ruta dirección  Suiza atravieso un pequeño macizo coronado por un vello pueblo en el alto. Chateu-Cahlón. Empiezo a tener hambre y no encuentro un restaurante. En Mantrond donde pensaba cenar, no hay nada abierto. Toca seguir y mirando el mapa no parece que haya nada más en muchos kilómetros así que fuerzo un desvío a Campagnole (haciendo unos 4-5 km de más). Como regalo me encuentro un Mc Donals. Comida rápida y fácil de llevar. Me cojo 1 menú, 3 hamburguesas más y una ración extra de patatas. Los camareros flipan. 40€ de cena, a gusto.

Continuo ya de noche camino a Berna. La noche es fría, 13ºC y bajando, me paro a poner las perneras y el chaleco, hay que evitar cualquier riesgo de lesión.

A las 4 llego a Barna, la noche es muy húmeda. Me quedo en el hall de una empresa (el lunes es festivo en Suiza), así que pienso que no es mala opción, pero nada más asentarme se encienden las luces. Nadie aparece, pero veo que hay cámaras. Me traslado al parking que está al lado, con cubierta y protegido por un muro. Al de un buen rato se encienden otras luces auxiliares del parking. Ya me da igual, si quiere venir el de seguridad, que se moleste en acercarse y hablar.

Día 3: 236 kms 4.610m 7.500 kcal

A las 6.00 me despierto, apenas 2 horas de sueño, con lo que he reducido las 4.5h que tenía pensado hacer cada noche (a posteriori vi que fue una mala opción “forzar las paradas” o recortar las horas de sueño para recuperar terreno perdido). A las 6.30 estoy rodando tras comerme la segunda hamburguesa para desayunar. Mañana fresca, ciudad muerta, la cruzo sin apenas ver un alma.

Pese a ser festivo me encuentro un ultramarinos abierto, así que supone parada casi obligada. La obsesión de hoy es no quedarme sin comida. Hago acopio de plátanos, un par de manzanas y chocolate; barritas aún llevo. Sigo dirección al CP2, disfrutando de las vistas de Interlaken.

Aún ahora no sé muy bien porque, antes de acceder al CP2 me meto por una carretera secundaria que acaba siendo de tierra unos 3-4 kms antes de retomar la carretera. Pienso que si hice pasar el track por ahí es porque la general está prohibida, pero no parece ser así. ¿Error? No lo sé si no sabré, es lo que tiene autogestionarse la ruta y el no conocer las carreteras. Hay que seguir meticulosamente el track, ya que es todo lo que sé y todo lo que tengo, aunque esté atento a la carretera por si hay algún extra en forma de prohibición o de indicación para ciclistas.

Transcontinental

Antes de llegar al hotel del CP2 llamo para reservar un picknick, y pedir un bocadillo de tortilla francesa, tengo un antojo. Al llegar, tras sellar la “brevet card”, pregunto por mi picknik y, sorpresa, me tenían preparado una especie de desayuno, con leche, melón y bollos, ¡y mi tortilla! Pedí que me envolvieran para llevar. Lo mejor de todo es que me cobraron súper poco. Aprendida la lección: si se puede, llamar para reservar la comida y ganar tiempo.

Salir con la tripa llena por las duras rampas del Groβe Scheideg y con lluvia no es del todo grato. No acabo de encontrar el golpe de pedal y la subida se me hace muy dura. Me da la sensación de ir sin cadencia y de llevar las piernas agarrotadas, las rampas andarán sobre el 12% de media, con tramos al 15-17% fácilmente. No quiero perder tiempo pero me veo vacío de fuerzas. Tengo que parar un par de veces a oxigenar las piernas. Me resulta complicado asimilar porque no ando fino, pero es lo que hay (recortar dos horas y pico de sueño y descanso no es gratis).

La bajada es estrecha y botosa, con el suelo mojado y una línea de autobuses subiendo y bajando (parece increíble que quepa un autobús por allí). Bajo con bastante tensión que se va a cumulando en los brazos y en las manos, manos que no dejan de apretar el freno.

En el cruce con la general una gasolinera me sirve de refugio para descansar. Necesito recuperarme unos minutos. Creo que es de los momentos más duros de la carrera. Verme sin fuerzas, rodando a velocidades muy bajas durante mucho tiempo, por debajo de lo que debería ser.

Conforme se va ganando altura, pese a que la pendiente sea incluso mayor voy recuperando el ánimo. Las vistas mejoran y todo parece volver a rodar. Habré perdido en torno a hora y media en dos paradas respecto a lo que sería normal. Tampoco me ha cogido nadie, así que supongo que  los kilómetros nos están pasando factura a todos.

Transcontinetal

Nada más coronar un fuerte viento que dificulta trazar las primeras herraduras. Cuesta mantener la concentración frente a semejantes paisajes. Es tiempo de hacer fotos y ponerse nostálgico recordando cómo en 2011 descendí por el Furkapass. El Furkapass es mucho más constante y se me hace más llevadero. No voy del todo fino pero subo a gusto. La bajada es eterna. Da hasta vértigo ver como se continúa descendiendo curva tras curva en algunos tramos con bastante pendiente. Camino de Andermatt me vuelvo a encontrar flojo, entumecido por el frío de la  bajada algo pese a ir bien protegido.

Es un poco pronto para cenar, prefiero usar la cena para evitarme la puesta de sol. Pero es el último pueblo grande en muchos kilómetros y un italiano llama a la puerta de mi estómago hambriento de pasta. Pasta y cerveza. Me entra mejor la cerveza que la pasta, que parece no acabar de asentar. Me tomo casi una hora para comer. No sé por qué me da la sensación de no estar asimilando la comida, así que tomarme un tiempo para reposar me parece sensato. Se hace duro, tener la sensación de ir vacío de comer y no acabar de recuperar. No llega a ser una pájara como tal, pero desde luego que no es tan bonito como decir que me tomo un gel y los músculos recobran su energía.

Sigo cuesta arriba, camino de Oberal Pass. Me entretengo contando los metros horas que asciendo. Arriba, un faro con luz roja ilumina un alargado lago flanqueado por montañas. Me vuelvo a abrigar bien y continúo cuesta abajo. Tras unos 10 kms de fuerte bajada, la carretera continúa siempre picando para abajo al menos los siguientes 60 kms. ¡A disfrutar! En Ilnz haré noche pasadas las 12 y media de la noche.

Día 4: 345 kms 6.040m 11.800 kcal

Duermo en el porche de un supermercado. Pese a desvelarme con la visita de un par de repartidores de madrugada, descanso bien. No hace frío ni hay mucha humedad. Duermo hasta las 5.

Antes de que amanezca ya estoy en la bici (5.45), abrigado (quizá más de la cuenta) en espera de que con el aire y la ropa húmeda por el sudor del día anterior no me hagan quedarme frío. La salida es en ligera subida por lo que se rueda a gusto. Esta es una etapa de transición en busca de los Dolomitas. Mi intención es hacer noche en Alleghe CP-3. Para ello tendré que empezar atacando el Abula Pass, más de 30 kms de subi con uno 1100m de desnivel en 17kms y  920m en los últimos 13.

El comienzo es quebrado, remontando un valle, con sus descansillos. En los ultimos 9 solo hay un descanso claro a la altura de un lago. En general es bastante constante, en torno al 8%-9%. Para mi desarrollo (34×32) es el límite de pendiente para llevar una cadencia cómoda y poder jugar con las diferentes coronas. Más de eso toca apretar el culo o disminuir la cadencia lo que al final acaba suponiendo desgaste. Por suerte, en el tramo más duro me encuentro con un cicloturista que me serviría de referencia para mantener el ritmo.

El collado es una especie de altiplano con un par de kilómetros prácticamente llanos antes de comenzar el descenso. La bajada es muy rápida, llego a coger los 80kms/h. Continúo 20kms valle abajo dirección Zernez, donde paro comer y me encuentro con Björn Lenhard.

Transcontinetal

El perfil continúa descendente hasta Merano. Prácticamente 100 kms siempre picando para abajo. Conforme se desciende por el valle la temperatura aumenta,  ya cerca de Merano los 18ºC se convierten en 32ºC la sensación es de bochorno.

A unos 35 kms de Merano aparece el primero de varios túneles con señal de prohibición para bicicletas. Tocará tomar varios rodeos por la carretera antigua que atraviesa las comarcas para evitar atravesar los túneles. La densidad de tráfico de la general es insufrible, con camiones y sin arcén.

De Merano a Bolzano otro tramo llano, por una carretera más secundaria y prácticementa llana. Aquí me desviaré al norte, en busca de La marmolada y el Paso Val Gardena, tratando de ahorrar algún metro de desnivel o carreteras muy sinuosas y secundarias.

En Babiano comienza la subida a Val Gardena: 1500m en 35kms de subida. Pasado un primer tramo duro, en Ullrich paro a cenar. Dos pizzas y un plato de pasta. No podría con la segunda pizza que me meto como puedo en la mochila para tener para luego. Pararé a las 2 de la mañana o 2.30 y retomaré a las 6-6.30  con energías para la subida al Paso Giau.

El Passo Gardena no me resulta duro, se hace fácil. La luz de la dinamo “marea” un poco con el movimiento del manillar, un vaivén que no ayuda a mantener la cordura, por lo que la sustituyo por la frontal. No lo había probado nunca, pero me resulta más cómodo.

De noche se rueda más despacio, se incrementan las paradas por sueño, molestias, frío, cansancio. En general son más “pesadilla” que otra cosa. Es difícil valorar cuanto se gana yendo despacio o descansando mejor y recuperarlo al día siguiente. Creo que sería interesante poder medirlo.

En el collado de Gardena, 9C, descanso otros 10min para asegurar la bajada. Bajando, el track me lleva por una variante más al oeste, donde se suponía mejor. Pero un cartel de carretera cortada me hace detenerme a mirar la alternativa. Es una carretera entre caseríos, aparece en el GPS y no parece muy mala. Salen más kms pero ya que estoy aquí, no quiero deshacer los 500m de bajada que ya he hecho. Pero hubiera sido lo mejor… La carretera vuelve a la general por la que iba y, un par de kms más adelante, un túnel en obras y completamente vallado. No se puede pasar ni bordear. No hay alternativa. Tras cagarme en todo retomo el rumbo de vuelta, y vuelvo por la carretera más directa pese a tener dudas de si también estaría cortada o no. Al final 15kms y 380m de propina. 1h perdida.

Son prácticamente a las 3 y media de la mañana y sigo dando vueltas, pasado el desvío antes de acabar de descender a Alleghe, atravesando un pinar y notar la sequedad y calor del mismo, me paro en una casa de madera destinada a las herramientas de labor. No es el mejor sitio pero está apartado de la carretera, tiene techo y parece bastante seco. No quiero llegar de día a Alleghe y encontrarme con la humedad del lago y el rocío.

Programo la alarma para 2h más tarde y sigo restándome horas de sueño. Mañana sí o sí dormiré 4.5h.”

Por Carlos Mazón.

Este es una versión reducida de la primera parte de la crónica sobre la Transcontinental. La versión completa podréis leerla aquí.