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Marc Toralles recibe el segundo premio Juanjo Garra

Nuestro embajador Marc Toralles ha recibido el segundo premio Juanjo Garra 2016, el cual entrega la Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya (FEEC). Queremos  hoy recordaros el porqué de este premio, y qué mejor forma de hacerlo que con una narración del propio Marc sobre la gran aventura que lo mereció:

“Contra todo pronóstico a finales de Agosto la cara Norte de las Grandes Jorasses presentaba buenas condiciones para la escalada en roca. Conocía Philip en el refugio de Gouter, donde estuvimos dos días esperando el buen tiempo. La larga espera dio para hablar de muchas cosas y como no de vías y escalada, entre ellas la vía Manitua. A ambos nos motivaba mucho el poder escalar esta vía.
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En 1991 la ruta fue escalada en solitario por Slavko Sveticic. La vía Manitua recorre la pared vertical de 400 metros que queda a la izquierda del Espolón Croz. Para llegar a esta pared primero hay que superar una gran rimaya, ascender por una campa de nieve y hielo bastante vertical que sigue por un terreno indefinido de hielo y roca. En condiciones secas, como cuando lo subimos resulta bastante expuesto debido a la mala calidad de la roca, hasta llegar debajo de la pared vertical. Diez largos de escalada de hasta 7a+/7b con un último largo de A3 o como lo hicimos nosotros 7c nos llevan de nuevo al espolón Croz. A partir de ahí la escalada se hace más fácil y las dificultades más clásicas pero no hay que subestimar. La meteo para la última semana de Agosto, parecía ser muy estable y cálida.
Yo trabajaba hasta el 23 en Ecrins y Phillip al no encontrar compañero se fue a escalar en solo al pilar de El Gervasutti en el Mont Blanc du Tacul así que decidimos encontrarnos el 24 al mediodía en Chamonix. La idea inicial era subir al refugio de Leschaux y escalar el 25 pero ambos nos encontrábamos cansados así que decidimos quedarnos un día más en el refugio para descansar ya que el pronóstico para el viernes todavía era bueno.
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Nuestro planteamiento era subir la vía en el día lo que significaba no llevar ni saco de dormir ni hornillo para fundir nieve. Lo que añade compromiso a esta actividad. Nos levantamos alrededor de las 1:30, desayunamos y alrededor de las 2:15 empezamos a andar y atravesamos el glaciar hasta situarnos en el pie del Espolón Croz. Rápidamente ascendimos la empinada rampa de nieve. Continuamos por una diagonal por terreno mixto hasta llegar a una zona más rocosa debido a la falta de hielo. En la parte rocosa nos encordamos y progresamos en ensamble. Perdimos un poco de tiempo porque al inicio del tramo de escalada mixta nos fuimos demasiado a la izquierda y nos costó volver a la ruta.
Las condiciones en las que habíamos encontrado este primer tramo de la vía nos había exigido más de lo que nos pensábamos. Pero la motivación continuaba a tope! Una vez en el pie de la pared no vimos exactamente por dónde empezaba la ruta. Después de 10 minutos buscando el inicio del primer largo encontramos una vira que ascendía en diagonal hacia el pie del evidente diedro.
Una vez en la vía pudimos disfrutar de los diez largos de esta vertical pared, ya que en general estaba bastante seca, teniendo en cuenta dónde estamos. Optamos por subir sin mochilas lo que significaba que teníamos que atarlas a una de las dos cuerdas que usábamos para escalar ya que no disponíamos de cuerda auxiliar ni de ninguna polea para remontarlas. Eso nos hizo perder mucho tiempo, ya que el que subía segundo, tenía que ir soltando la cuerda de los mosquetones para que el otro pudiera izar las mochilas hasta el siguiente seguro.
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Phillip encadenó todos los largos y yo todos exceptuando el inicio del 7ª+/b que estaba húmedo y después de una travesía andando empezaba por una placa fina con los pies en adherencia. La posible caída sobre la repisa me hizo desistir de intentar siquiera ese primer tramo en libre. En el último largo Phillip decidió subir por el 7c de la ruta “le Nez” ya que no disponíamos de gancho y sólo disponíamos de un pitón que nos había dado Cloe(La Guarda del refugio de Leschaux). Llegamos al nevero por encima de las principales dificultades. Aquí podíamos salir por el espolón Croz o continuar por la vía Manitua siguiendo por unos 200 m de escalada mixta hasta el espolón Croz dónde termina la vía Manitua. Seguimos por la Arista rocosa del espolón Croz escalando algún tramo muy expuesto debido a la pésima calidad de la roca. Los dos últimos largos los subimos por un Couloir mixto (con poca posibilidad de asegurarte)a la izquierda del espolón que nos llevó a la cima. La parte superior estaba en muy malas condiciones debido a la falta de hielo, nuestra suerte fue haber llevado dos piolets cada uno para poder superar los dos últimos largos.
A las 20.50 estábamos en la cima. Rapelamos directamente desde la punta Croz, no fue la mejor decisión ya que la roca estaba muy descompuesta y los rappels muy precarios pero al llegar a la cima entró la niebla y no pudimos ver con claridad por dónde bajar. Rapelar hasta la campa de nieve nos llevó unas tres horas. Superar la gran grieta para poder llegar a la ruta normal de la Punta Walker de las Grandes Jorasses nos llevó otra hora. Una vez en la traza de la Punta Walker sólo nos quedaba descender hasta el refugio Boccalatte.
A las 4.30 de la mañana llegábamos al refugio dónde nos pusimos a dormir en la terraza para no despertar a nadie. A primera hora de la mañana apareció Franco Perlotto guarda del refugió que nos ofreció café y un plato de pasta que nos dio fuerzas para descender el valle y coger un autobús de vuelta a Chamonix.”
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Marc Toralles en la cima del Cero Torre

Marc Toralles hace cima en el Cero Torre

El pasado 12 de enero, Marc Toralles y su compañero, Bru Busom , hacían cima en el mítico pico del Cero Torre, situado en pleno hielo continental, en la Patagonia. TwoNav les ha acompañado en este reto babilónico, que si bien no ha sido fácil y hubo un momento en el que, a causa del tiempo, parecía infactible, ha resultado ser todo un éxito. El mismo Marc nos cuenta aquí su aventura en forma de foto-reportaje, para que, pese a que lo que vio con sus propios ojos es imposible de captar con ningún aparato, nos hagamos una idea de la grandiosidad de esta aventura.

“Pasé 45 días instalado en el Chaltén antes de conseguir hacer cima en el Cero Torre. Es más tiempo del que tenía previsto, pero a mí me parece que fue ayer cuando salí rumbo a la Patagonia…

El Chaltén, la meca del alpinismo

El Chaltén, la meca del alpinismo

 

Escalando cerca de El Chaltén

Escalando cerca de El Chaltén

El clima ha sido muy malo durante todo el mes de diciembre, no hemos tenido una ventana de buen tiempo suficientemente larga como para aventurarnos a subir al Cero Torre. Sin embargo hemos podido escalar tres días (los únicos de buen tiempo) y también hemos aprovechado para reconocer el terreno y grabar los tracks de aproximación y regreso a la base del pico, para así, en caso de tormenta, poder regresar.

Marc Toralles en plena ventisca

El mal tiempo dificultó la aventura

 

Marc Toralles grabando la ruta de aproximación a la base del Cero Torre

Grabando la ruta de aproximación a la base del Cero Torre

 

Marc Toralles revisando el Anima+ antes de iniciar una de las escaladas.

Revisando el Anima+ antes de iniciar una escalada.

 

Marc Toralles escalando las fisuras de la aguja Guillaumet

scalando las fisuras de la aguja Guillaumet

Marc Toralles haciendo Vivac en una estreta repisa

Vivac en una estrecha repisa

 

Marc Toralles escalando las fisuras del Cerro Colorado

Escalando las fisuras del Cerro Colorado

 

Marc Toralles en el largo clave de la vía Rubio y Azul a la Medialuna

Largo clave de la vía Rubio y Azul a la Medialuna

 

Marc Toralles admirando el paisaje patagónico desde las alturas

Admirando el paisaje patagónico desde las alturas

Para subir al Cero Torre hemos necesitado 6 días. Dos para llegar a la base del Elmo, donde empiezan realmente las dificultades de la ruta, uno para subir a la cima y regresar al campamento que instalamos debajo del Elmo, otro día para acompañar a un segundo grupo en un intento de hacer cima y dos más para regresar.

Marc Toralles montando el campamento en la base del Elmo

Montando el campamento en la base del Elmo

 

Marc Toralles analizando desniveles con el Anima

Analizando desniveles con mi Anima

 

Marc Toralles en campamento de altura

Un campamento de altura

 

Uno de los amaneceres de los que disfrutó Marc Toralles

Un amanecer espectacular

Las formaciones de hielo por las que transcurre la ruta son únicas en el mundo, nunca habíamos visto nada parecido. Las mayores dificultades se concentran en los últimos 50 metros: el “hongo”. Es una formación de nieve inconsistente muy vertical, donde resulta prácticamente imposible emplazar algún punto de protección para detener una posible caída.

Marc Toralles. Cuevas naturales de la ascensión al Cero Torre

Cuevas Naturales

 

Marc Torallesa punto de entrar en un túnel de hielo

A punto de entrar en en túnel de hielo de que nos llevará a la cima del Cero Torre

 

Marc Toralles dentro de un túnel de hielo

Dentro del túnel de hielo

 

Marc Toralles reposando antes del último y expuesto largo del Cero Torre

Reposo previo al último y expuesto largo del Cero Torre

 

Increíbles formaciones de nieve las que vio Marc Toralles en la cara oeste del cero Torre

Increíbles formaciones en la cara oeste del Cero Torre

 

Marc Toralles escalando el último largo: el "hongo"

El último largo: el “hongo”

Marc Toralles a punto de hacer cima

A punto de hacer cima, en el “hongo”

Han sido unos días de actividad frenética, de dormir y comer poco… Pero el esfuerzo ha merecido la pena: ¡hemos podido pisar la cima del Cerro Torre!

Marc Toralles y sus compañeros en la cima del Cero Torre

¡Cima del Cero Torre!

 

A parte de escalar, hemos conocido a gente muy diversa con motivaciones muy distintas a las nuestras, pero con un objetivo común: la aventura. El Chaltén es un lugar increíble, donde, a parte de escalar, podemos realizar impresionantes trekkings, travesías por el hielo continental y mucho más. Lo recomiendo, y mucho, a cualquier amante de la naturaleza.

 

Marc Toralles en la cara este del Cero Torre: de vuelta al Chaltén

Cara este del Cero Torre: de vuelta al Chaltén

 

Marc Toralles rapelando con una vista espectacular al fondo

Rapelando con una vista espectacular al fondo

Quiero dar las gracias a la gente de TwoNav por el material, el soporte y la implicación en este proyecto. Hemos podido testar sus productos en situaciones extremas y ¡no nos han defraudado! Ahora ya pensando en próximos proyectos…”

Será todo un placer acompañar a este gran aventurero en sus proyectos venideros, que esperamos sean igual de espectaculares. Le agradecemos que nos haya dado de la posibilidad de disfrutar de paisajes así, aunque sea a través de una cámara, y que haya confiado en nosotros para un reto de tan alta dificultad. Y, sobre todo: ¡enhorabuena, Marc!

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Rumbo a la Patagonia con Marc Toralles y TwoNav

Marc Toralles vive para, por y de la montaña. Ya es técnico deportivo de alta montaña y está cursando estudios para convertirse en técnico superior, en todo un sherpa. Aunque si, como dicen, la experiencia es un grado, su título lo tiene más que ganado a golpe de aventuras. La próxima será el ascenso al Cerro Torre, un pico insigne de la Patagonia. No es una partida ganada, pero TwoNav hará lo posible para ayudarlo a que, al final, lo sea.

Marc Toralles nació hace 33 años en Sant Cugat del Vallés. Ni su entorno familiar ni el geográfico le encauzaron hacia lo que es hoy su vida, sino que tuvo que ser totalmente independiente antes de descubrir la grandeza de las cimas. Eso ocurrió hace 10 años y sobre dos ruedas: él y su pareja querían hacer un viaje diferente y decidieron cruzar el Pirineo en mountain-bike. La conexión con los altos picos de la cordillera fue mágica, pero la dureza de la aventura considerable, quizás demasiado… Más que un viaje, lo que habían hecho era enfrentarse a un reto deportivo. Creyendo que el problema radicaba en el excesivo desnivel, decidieron atar las alforjas a su bicicleta y recorrer con lo puesto zonas naturales que, aunque lejanas, fueran más accesibles a pedales. Esta idea les llevó a lugares remotos de Islandia, Mongolia o la India, les llevó a acumular unas vivencias únicas, pero resultó ser la primera, la más cercana y además “fallida”, la que había hecho mella en Marc. Había quedado marcado por la pureza de las cumbres pirenaicas.

Tenía que volver a la montaña, a lo más alto, pero en condiciones. Esto fue a sus 25 años. Empezó con un curso de escalada, luego apuntándose a un club y después, viendo que su ambición iba más allá que cualquier propuesta que encontraba, reclutando a compañeros que quisieran seguirlo en su evolución como alpinista. Siempre compaginándolo con la escalada en roca, empezó con corredores de nieve y luego con rampas fáciles, de unos 50º o 60º de desnivel, que aún no pedían escalar. Luego fue incrementando la vertical hasta subir por cascadas de hielo. Cuando ya estuvo curtido, lo unió todo en paredes que implicaran escalada en roca, en nieve y en hielo. Y su entusiasmo seguía creciendo… El error de su primera escapada no fue la montaña, fue el no sentirla con sus propios pies y sus manos. Vuelta a recorrer el mundo, pero ahora sí, como alpinista.

El año pasado viajó a los Alpes con un compañero de afición, Bru Busom. Allí imaginaros una idea grandiosa: viajar a la Patagonia, un lugar referente en su deporte, sobre todo por la climatología adversa, para subir un pico emblemático, el Cero Torre, situado ya en pleno hielo patagónico. La idea pronto dejó de ser idea para pasar a ser plan, y ambos, Marc Toralles y Bru Busom, parten el viernes 20 de noviembre rumbo al continente americano para intentar, con el apoyo de TwoNav, una hazaña memorable.

Van muy preparados, pero el clima tendrá la última palabra. En aquella zona se puede estar un día a 0º centígrados y apenas notar una pequeña brisa y amanecer el siguiente a -20º y vientos de hasta 150 kms/hora. La aventura durará unos 4 o 5 días -deben de recorrer a pie los 40 kms que separan su campamento, situado en el Chaltén, de la base del Cero Torre, hacer cima y volver al campamento- pero prevén pasar allí entre un mes y un mes y medio, porque habrán de esperar una ventana de buen tiempo en las predicciones. Aun así, una predicción no deja de ser eso, sólo una predicción, y en el caso de que se gire una ventisca en contra de lo previsto sus TwoNav les serán vitales. Marc ha recorrido zonas muy remotas para las que la cartografía es muy difícil de conseguir o poco útil –en el hielo patagónico las grietas aparecen aleatoriamente y pueden exigir desvíos enormes-, por lo que está acostumbrado a trazar su propio track sobre ortofotos. Si no osaría emprender la ruta sin sus Twonav es porque, en caso de muy mal tiempo, puede que tengan que abortar el plan y deshacer lo recorrido, pero es común, con la ventisca, no ver a más de un palmo. En este caso extremo su vida podría depender de la posibilidad de deshacer el track ya grabado y en un tiempo ajustado. Cuentan hacer el tramo de aproximación con el Anima y el ascenso con el Ultra, porque será mucho más cómodo llevarlo en la muñeca a la hora de escalar. Obviamente llevarán baterías de repuesto y un pequeño cargador portátil.

Así pues, este gran reto de Marc también supone un reto para nosotros. Le seguiremos minuciosamente para, cuando el WiFi lo permita, seguir transmitiéndole todo nuestro apoyo. Y por supuesto haremos el seguimiento de esta gran aventura a través de nuestras redes sociales. Y es que, Marc, ¡estamos contigo!