Ciclismo

Crónica de la Transcontinetal, por Carlos Mazón

Hace un tiempo os explicamos que nuestro embajador, Carlos Mazón, participaría en la Transcontinental Race, la mítica prueba que cruza Europa en 3.744km y sumando un desnivel positivo de 48.000m. Hoy nos trae una primera parte de su crónica y, confesamos, nos ha puesto la piel de gallina más de una vez. Sabemos que una carrera tan larga de autosuficiencia es durísima, pero, sinceramente, antes de leer este relato, había cosas que no podíamos imaginar. Enhorabuena, Carlos, después de leer esto vemos que tu increíble 3er puesto es sólo un extra, porque terminarla ya es una heroicidad.

Día 1: 645kms 4860m 16.800kcal

“La Transcontinental comienza el 29 de Julio en Geraardsbergen a las 22.00h, hora en la que más de 200 ciclistas tomamos parte de una carrera de 3.800 kms a través de Europa. Es un día de incertidumbre, se palpa en el ambiente el nerviosismo entre los corredores que nos vamos arremolinando en torno a la salida.Transcontinental

Salida. Tengo por delante 3.734 kms y 48.000 m.+ por delante. Aún no lo sé, pero tardaré 9 días 22 horas y 51 min. Tras un pequeño rodeo por Geraardsbergen toca la subida a Kapelmuur. Pensaba que la salida oficial se haría arriba, pero enseguida me doy cuenta de que se ha se ha dado, porque el grupo se estira. Iba relajado pensando en la estrategia, y en la ruta, en que me tocará confiar plenamente en mi track grabado en el Anima+, cuando entró en pánico. No lo dudo y arranco fuerte por el empedrado del Muur. Los de adelante han abierto hueco. No me parece razonable este esfuerzo a 240h vista, pero no me queda otro remedio. Aun así no abuso, pero el corazón se pone a mil por hora de todas formas, quizá por la rabia de no haber estado atento, o quizás por las ganas.

Corono despidiéndome a duras penas de mis amigos que me observan en las orillas de la carretera como tantos otros que se han acercado a ver el espectáculo. El ambiente es inmejorable.

Nada más coronar hay una pequeña bajada que me conozco bien por lo que ni toco el freno y sigo recuperando plazas. A la salida a la carretera, muchos andan con dudas, alguno gira a la derecha la mayoría vamos a la izquierda, alguno que se queda a mirar el GPS o a esperar a algún compañero. Primeros momentos de caos. Tengo claro que hay que seguir, que será una noche muy larga.

Mi estrategia es seguir hasta el Punto de Control 1 (CP 1). Hay 640kms y sería ideal hacerlos en 24h. Incluso podría avanzar un poco más antes de hacer noche. Rodaré sobre 32kms/h de media las primeras 3-4h, luego el terreno empieza a ser más quebrado y la media bajará.

Sobre las 3 y media de la mañana me quedo sin agua, y eso que salí con 2.5l. Voy mirando por las calles y plazas, pero nada. Empezamos bien, pienso. Al poco veo un chalet en el que están de fiesta, y no dudo en llamar al timbre con dos bidones en la mano. No oyen el timbre, pero la puerta está abierta; allá que voy. “No es América, no saldrá nadie con un rifle”, pienso con cierta sorna acordándome de la TransAm. Entro a la cocina y sale el chaval al cargo de la casa, bastante sorprendido. Tras una corta charla, nos hacemos un selfie y, ¡a seguir el camino!

Al alba, me empieza a entrar el sueño y, más por rutina que por otra cosa, decido tumbarme 10 min en una parada de autobús. Estas siestas son las más ricas. Mi intención es evitar los primeros rayos de sol, el momento más duro para mí, y encontrar el equilibrio entre parar muy poco y dormir lo suficiente. Este tipo decisiones son complicadas.

Nada más tumbarme oigo el sonido del cassete de un ciclista, el pulso sube. Un minuto antes de que suene la alarma, otro corredor que pasa. ¿¡Por qué!? Aún me quedaban unos segundos… Suspiro y, ¡al lío! Me ha venido bien el parón. Sé  que no voy el primero, pero estoy contento porque mi ritmo es bueno. No soy rápido, pero la distancia juega a mi favor.

La luz del día permite ver el campo lleno de colinas, quebrado, con molinos, sembrados y pequeños bosques.

Ahora, mirando el plano y el recorrido de los rivales, se ven generales más llanas y que resultan ser más rápidas pese a tener más kilómetros. A veces es complicado elegir la mejor ruta, elegir entre seguridad/tranquilidad/belleza o velocidad/aburrimiento/tráfico, suelen ir en ese combinado.

Transcontinental

El día se hace largo, y es que ya son muchas horas. Pasado el medio día me voy encontrando con más corredores a los que los paso con entusiasmo. Entre ellos, a Josh Ibbett,  en un pequeño repecho donde le vería poner pie a tierra. Por lo visto allí mismo dijo adiós. Es agradable y estimulante ir encontrándose con corredores, te mantiene “despierto” y el nivel de adrenalina alto. La tarde se hace larga, pero ver que voy entre los 10 primeros anima.

Ceno en Moulins, preciosa ciudad por cierto. Una pizza que me servirían en 5min, una gozada, lo justo para lavarme la cara y preparar las cosa para la noche. Me como la mitad y me llevo un trozo para luego.

Nada más salir me encuentro con otro corredor, Nelson Trees, callejeamos juntos y, nada más salir, voy abriendo hueco con la propia inercia del rodar. El trecho hasta Clermon-Ferrand que se me haría muy largo. Además, frente a mi tendría una gran tormenta que me acompañaría y mantendría entretenido contando segundos, mirando cómo evoluciona y pensando si me mojaría o no mientras cae la noche. Los últimos rayos de sol iluminan una gran masa oscura que no deja de escupir rayos. En cuanto me doy cuenta estoy rodando de noche y sobre suelo mojado, lo camiones me rocían de agua pulverizada al pasar.

La lógica pide parar. Bjorn Lenhard descansa allí, en una parada de bus. Es muy tentador, pero “aún pronto” dentro de mi estricto horario. No hago más que pensar que los de adelante se tienen que estar mojando. Yo tengo la esperanza de librarme, parece que la tormenta va hacia el este, y ya está pasando. Mientras se pueda sobrellevar el agua seguiré.

Llego al CP1 en 7º posición, apenas unos minutos antes de la media noche. Con la mente cansada y la fatiga de los 640kms, cojo una habitación para lavar  y secar la ropa. En el hotel no tienen periódicos para secar los zapatos, ni cena, ni nada para comer. Llevaba el trozo de pizza, que ceno por segunda vez antes de acostarme, tras casi 1 hora entre lavar y poner a secar todo (con ayuda del secador).

Día 2: 472 kms 4.520m 9.800 kcal

¡Me he dormido! No me desperté a las 5.30, como previsto, sino pasadas las 7.15. ¡Un drama! No me sabe del todo mal, porque necesitaba el descanso y en parte amortizar el hotel, así que trato de mantener la calma. Desayuno una lata de arroz y alguna barrita y me pongo a subir el Col de Ceyssat.Transcontinental

Con algo de rabia y las piernas pesadas comienzo la subida, me cuesta calentar. ¡Con las prisas ni he rellenado los bidones! Por suerte en una de las plazas hay una fuente en la que coger agua. El tramo final lo subo con más gracia.

La bajada es rápida y bajo el agua. Llega hasta Riom, donde paro a desayunar “en condiciones”. En la “boulangerie” compro croissants de 4 en 4, uno para el momento y el resto para los bolsillos. Me como el segundo nada más arrancar. A partir de aquí mantengo buen ritmo y prácticamente hago la mañana sin paradas.

Adelanto a Neil, que me sacaba más de 1h de ventaja. Me vuelve a coger más adelante, en Choralles, cuando desespero para que en un bar me sirvan un sándwich de jamón y queso por el cual tengo que esperar más de 40 min. ¡Una vergüenza! Y eso que otros clientes me ayudan a explicar a la camarera que estoy de carrera. Me comí ya el sándwich por el camino.

Parado no se descansa lo suficiente, es “innecesario”,  tiempo que hay que tratar de evitar en este tipo de prueba. Hay que procurar aprovechar las paradas para dormir que es como de verdad se descansa y regenera el cuerpo.

Mi objetivo para hoy es llegar a Berna. Sobre el papel debería llegar a la 1.30, pero con los varios retrasos mi nuevo objetivo es llegar hacia las 4. Sigo a buen ritmo sin ninguna parada, ni para lavarme los dientes, ni para descansar los pies.

Transcontinentaltrans6

En mi ruta dirección  Suiza atravieso un pequeño macizo coronado por un vello pueblo en el alto. Chateu-Cahlón. Empiezo a tener hambre y no encuentro un restaurante. En Mantrond donde pensaba cenar, no hay nada abierto. Toca seguir y mirando el mapa no parece que haya nada más en muchos kilómetros así que fuerzo un desvío a Campagnole (haciendo unos 4-5 km de más). Como regalo me encuentro un Mc Donals. Comida rápida y fácil de llevar. Me cojo 1 menú, 3 hamburguesas más y una ración extra de patatas. Los camareros flipan. 40€ de cena, a gusto.

Continuo ya de noche camino a Berna. La noche es fría, 13ºC y bajando, me paro a poner las perneras y el chaleco, hay que evitar cualquier riesgo de lesión.

A las 4 llego a Barna, la noche es muy húmeda. Me quedo en el hall de una empresa (el lunes es festivo en Suiza), así que pienso que no es mala opción, pero nada más asentarme se encienden las luces. Nadie aparece, pero veo que hay cámaras. Me traslado al parking que está al lado, con cubierta y protegido por un muro. Al de un buen rato se encienden otras luces auxiliares del parking. Ya me da igual, si quiere venir el de seguridad, que se moleste en acercarse y hablar.

Día 3: 236 kms 4.610m 7.500 kcal

A las 6.00 me despierto, apenas 2 horas de sueño, con lo que he reducido las 4.5h que tenía pensado hacer cada noche (a posteriori vi que fue una mala opción “forzar las paradas” o recortar las horas de sueño para recuperar terreno perdido). A las 6.30 estoy rodando tras comerme la segunda hamburguesa para desayunar. Mañana fresca, ciudad muerta, la cruzo sin apenas ver un alma.

Pese a ser festivo me encuentro un ultramarinos abierto, así que supone parada casi obligada. La obsesión de hoy es no quedarme sin comida. Hago acopio de plátanos, un par de manzanas y chocolate; barritas aún llevo. Sigo dirección al CP2, disfrutando de las vistas de Interlaken.

Aún ahora no sé muy bien porque, antes de acceder al CP2 me meto por una carretera secundaria que acaba siendo de tierra unos 3-4 kms antes de retomar la carretera. Pienso que si hice pasar el track por ahí es porque la general está prohibida, pero no parece ser así. ¿Error? No lo sé si no sabré, es lo que tiene autogestionarse la ruta y el no conocer las carreteras. Hay que seguir meticulosamente el track, ya que es todo lo que sé y todo lo que tengo, aunque esté atento a la carretera por si hay algún extra en forma de prohibición o de indicación para ciclistas.

Transcontinental

Antes de llegar al hotel del CP2 llamo para reservar un picknick, y pedir un bocadillo de tortilla francesa, tengo un antojo. Al llegar, tras sellar la “brevet card”, pregunto por mi picknik y, sorpresa, me tenían preparado una especie de desayuno, con leche, melón y bollos, ¡y mi tortilla! Pedí que me envolvieran para llevar. Lo mejor de todo es que me cobraron súper poco. Aprendida la lección: si se puede, llamar para reservar la comida y ganar tiempo.

Salir con la tripa llena por las duras rampas del Groβe Scheideg y con lluvia no es del todo grato. No acabo de encontrar el golpe de pedal y la subida se me hace muy dura. Me da la sensación de ir sin cadencia y de llevar las piernas agarrotadas, las rampas andarán sobre el 12% de media, con tramos al 15-17% fácilmente. No quiero perder tiempo pero me veo vacío de fuerzas. Tengo que parar un par de veces a oxigenar las piernas. Me resulta complicado asimilar porque no ando fino, pero es lo que hay (recortar dos horas y pico de sueño y descanso no es gratis).

La bajada es estrecha y botosa, con el suelo mojado y una línea de autobuses subiendo y bajando (parece increíble que quepa un autobús por allí). Bajo con bastante tensión que se va a cumulando en los brazos y en las manos, manos que no dejan de apretar el freno.

En el cruce con la general una gasolinera me sirve de refugio para descansar. Necesito recuperarme unos minutos. Creo que es de los momentos más duros de la carrera. Verme sin fuerzas, rodando a velocidades muy bajas durante mucho tiempo, por debajo de lo que debería ser.

Conforme se va ganando altura, pese a que la pendiente sea incluso mayor voy recuperando el ánimo. Las vistas mejoran y todo parece volver a rodar. Habré perdido en torno a hora y media en dos paradas respecto a lo que sería normal. Tampoco me ha cogido nadie, así que supongo que  los kilómetros nos están pasando factura a todos.

Transcontinetal

Nada más coronar un fuerte viento que dificulta trazar las primeras herraduras. Cuesta mantener la concentración frente a semejantes paisajes. Es tiempo de hacer fotos y ponerse nostálgico recordando cómo en 2011 descendí por el Furkapass. El Furkapass es mucho más constante y se me hace más llevadero. No voy del todo fino pero subo a gusto. La bajada es eterna. Da hasta vértigo ver como se continúa descendiendo curva tras curva en algunos tramos con bastante pendiente. Camino de Andermatt me vuelvo a encontrar flojo, entumecido por el frío de la  bajada algo pese a ir bien protegido.

Es un poco pronto para cenar, prefiero usar la cena para evitarme la puesta de sol. Pero es el último pueblo grande en muchos kilómetros y un italiano llama a la puerta de mi estómago hambriento de pasta. Pasta y cerveza. Me entra mejor la cerveza que la pasta, que parece no acabar de asentar. Me tomo casi una hora para comer. No sé por qué me da la sensación de no estar asimilando la comida, así que tomarme un tiempo para reposar me parece sensato. Se hace duro, tener la sensación de ir vacío de comer y no acabar de recuperar. No llega a ser una pájara como tal, pero desde luego que no es tan bonito como decir que me tomo un gel y los músculos recobran su energía.

Sigo cuesta arriba, camino de Oberal Pass. Me entretengo contando los metros horas que asciendo. Arriba, un faro con luz roja ilumina un alargado lago flanqueado por montañas. Me vuelvo a abrigar bien y continúo cuesta abajo. Tras unos 10 kms de fuerte bajada, la carretera continúa siempre picando para abajo al menos los siguientes 60 kms. ¡A disfrutar! En Ilnz haré noche pasadas las 12 y media de la noche.

Día 4: 345 kms 6.040m 11.800 kcal

Duermo en el porche de un supermercado. Pese a desvelarme con la visita de un par de repartidores de madrugada, descanso bien. No hace frío ni hay mucha humedad. Duermo hasta las 5.

Antes de que amanezca ya estoy en la bici (5.45), abrigado (quizá más de la cuenta) en espera de que con el aire y la ropa húmeda por el sudor del día anterior no me hagan quedarme frío. La salida es en ligera subida por lo que se rueda a gusto. Esta es una etapa de transición en busca de los Dolomitas. Mi intención es hacer noche en Alleghe CP-3. Para ello tendré que empezar atacando el Abula Pass, más de 30 kms de subi con uno 1100m de desnivel en 17kms y  920m en los últimos 13.

El comienzo es quebrado, remontando un valle, con sus descansillos. En los ultimos 9 solo hay un descanso claro a la altura de un lago. En general es bastante constante, en torno al 8%-9%. Para mi desarrollo (34×32) es el límite de pendiente para llevar una cadencia cómoda y poder jugar con las diferentes coronas. Más de eso toca apretar el culo o disminuir la cadencia lo que al final acaba suponiendo desgaste. Por suerte, en el tramo más duro me encuentro con un cicloturista que me serviría de referencia para mantener el ritmo.

El collado es una especie de altiplano con un par de kilómetros prácticamente llanos antes de comenzar el descenso. La bajada es muy rápida, llego a coger los 80kms/h. Continúo 20kms valle abajo dirección Zernez, donde paro comer y me encuentro con Björn Lenhard.

Transcontinetal

El perfil continúa descendente hasta Merano. Prácticamente 100 kms siempre picando para abajo. Conforme se desciende por el valle la temperatura aumenta,  ya cerca de Merano los 18ºC se convierten en 32ºC la sensación es de bochorno.

A unos 35 kms de Merano aparece el primero de varios túneles con señal de prohibición para bicicletas. Tocará tomar varios rodeos por la carretera antigua que atraviesa las comarcas para evitar atravesar los túneles. La densidad de tráfico de la general es insufrible, con camiones y sin arcén.

De Merano a Bolzano otro tramo llano, por una carretera más secundaria y prácticementa llana. Aquí me desviaré al norte, en busca de La marmolada y el Paso Val Gardena, tratando de ahorrar algún metro de desnivel o carreteras muy sinuosas y secundarias.

En Babiano comienza la subida a Val Gardena: 1500m en 35kms de subida. Pasado un primer tramo duro, en Ullrich paro a cenar. Dos pizzas y un plato de pasta. No podría con la segunda pizza que me meto como puedo en la mochila para tener para luego. Pararé a las 2 de la mañana o 2.30 y retomaré a las 6-6.30  con energías para la subida al Paso Giau.

El Passo Gardena no me resulta duro, se hace fácil. La luz de la dinamo “marea” un poco con el movimiento del manillar, un vaivén que no ayuda a mantener la cordura, por lo que la sustituyo por la frontal. No lo había probado nunca, pero me resulta más cómodo.

De noche se rueda más despacio, se incrementan las paradas por sueño, molestias, frío, cansancio. En general son más “pesadilla” que otra cosa. Es difícil valorar cuanto se gana yendo despacio o descansando mejor y recuperarlo al día siguiente. Creo que sería interesante poder medirlo.

En el collado de Gardena, 9C, descanso otros 10min para asegurar la bajada. Bajando, el track me lleva por una variante más al oeste, donde se suponía mejor. Pero un cartel de carretera cortada me hace detenerme a mirar la alternativa. Es una carretera entre caseríos, aparece en el GPS y no parece muy mala. Salen más kms pero ya que estoy aquí, no quiero deshacer los 500m de bajada que ya he hecho. Pero hubiera sido lo mejor… La carretera vuelve a la general por la que iba y, un par de kms más adelante, un túnel en obras y completamente vallado. No se puede pasar ni bordear. No hay alternativa. Tras cagarme en todo retomo el rumbo de vuelta, y vuelvo por la carretera más directa pese a tener dudas de si también estaría cortada o no. Al final 15kms y 380m de propina. 1h perdida.

Son prácticamente a las 3 y media de la mañana y sigo dando vueltas, pasado el desvío antes de acabar de descender a Alleghe, atravesando un pinar y notar la sequedad y calor del mismo, me paro en una casa de madera destinada a las herramientas de labor. No es el mejor sitio pero está apartado de la carretera, tiene techo y parece bastante seco. No quiero llegar de día a Alleghe y encontrarme con la humedad del lago y el rocío.

Programo la alarma para 2h más tarde y sigo restándome horas de sueño. Mañana sí o sí dormiré 4.5h.”

Por Carlos Mazón.

Este es una versión reducida de la primera parte de la crónica sobre la Transcontinental. La versión completa podréis leerla aquí.

 

Noticias, Tutoriales
TwoNav y Rutas pirineos preparan la experiencia TwoNav 360º

TwoNav y Rutas Pirineos presentan una experiencia outdoor 360º

El verano es la estación estrella para el senderismo. Cuando las playas se masifican y el calor se vuelve insoportable, una escapada a las montañas, que conservan su frescor y su verde radiante, parece devolvernos a la vida. Por eso, tanto senderistas experimentados como los más aficionados, salen rumbo a ellas buscando una gratificante experiencia que les vamos a ayudar a conseguir. Nadie va a la montaña a buscar lo mismo, pero TwoNav puede proponer una experiencia completa para todos, sea cual sea su ambición. Para ello contamos con la ayuda de los más expertos: rutas Pirineos.

Hace unos días, los más profesionales en lo que a temas de montaña se refiere, Rutas Pirineos, y TwoNav volvimos a unir fuerzas para ofreceros algo muy especial: un vídeo tutorial en el que dos expertos guías de montaña como son Xavi y Lluís (Rutas Pirineos) explican, con todo detalle pero de una forma muy sencilla, cómo conseguir una experiencia TwoNav 360º, es decir una experiencia outdoor completa aprovechando todas las tecnologías que TwoNav pone a vuestro alcance para optimizar tanto el antes, como el durante y el después de cada una de vuestras salidas. Con TwoNav, prepara, Transfiere, analiza

PREPARA

Todos buscamos una aventura a medida, pero, eso, no se puede conseguir sobre la marcha. Es importante hacer un diseño detallado de nuestra salida. Suena complicado, pero con el nuevo Land 8, es más sencillo e intuitivo que nunca. En el siguiente vídeo Xavi y Lluís os mostrarán unos sencillos pasos que, aunque muy ampliables, serán suficientes para el inicio de una aventura personalizada. Hablarán también de los usos generales de un GPS y de la gran importancia del trabajo sobre el mapa.

TRANSFIERE

¡A la aventura! Llegó la hora de poner la teoría a la práctica y los pies en el camino. Para ello muestran primeramente cómo transferir nuestro diseño al Anima, y una vez en marcha, las posibilidades que nos ofrece uno de los GPS para la actividad outdoor más potentes del mercado. Aunque son incontables, Rutas Pirineos os explican algunas de las más básicas e imprescindibles: cómo manejar la pantalla de datos generales, las posibilidades que ofrece el mapa, las alarmas de desvío y la ruta automática en navegación y algunas herramientas de seguridad, como el Trackback o el uso de las coordenadas.

ANALIZA

Dado que el análisis de datos se nos ha mostrado durante la marcha en la etapa anterior, Xavi y Lluís han preferido desarrollar una conclusión analizando todos los puntos que hacen del GPS una herramienta imprescindible cuando se va a la montaña.

Y aquí os dejamos el vídeo esperando que os sea de gran utilidad. ¡Salud y montaña!

 

Alpinismo-montaña, Noticias
El ultra Trail Runner Joel Jaile, embajador de TwoNav

Joel Jaile, el amante de lo extremo

Corre carreras que superan los 700 km y en las condiciones más extremas imaginables. No bastándole, crea sus propios desafíos personales, aún más duros, si cabe. No es tarea fácil describir a alguien que encuentra la satisfacción donde otros encontrarían un infierno. Por eso, lo mejor es que sea el mismo Joel Jaile, uno de los mejores ultra trail runners del país y al que TwoNav tiene la satisfacción de acompañar, el que nos hable de él.

 

 ¿Quién es Joel Jaile?

Tengo 32 años, vivo en Bonmatí, Girona, y trabajo en la empresa familiar, Casademont, como responsable del área de ventas. Soy un enamorado de la montaña. Desde hace unos años me dedico a la ultra distancia: he participado en las carreras más largas y extremas del mundo y también he llevado a cabo mis propios retos personales. Me gusta hacer aquello que nunca antes se ha hecho.

 Nómbranos algunas de esas carreras y/o retos.

El año pasado, por ejemplo, gané la Goldsteig Ultrarace, que es la más larga Europa, con 670 km, y quedé 2º en la Yukon Artic Ultra, la más dura y fría del mundo: 730 Km y temperaturas que alcanzaron los 51º bajo cero. Precisamente el próximo de 3 marzo estreno una película documental sobre mi experiencia, durísima pero muy emotiva, en esta carrera. Se podrá ver en los cines Óscar de Girona.La experiencia de Joel Jaile en la Yukon Artic en la gran pantalla

También quedé 1º de mi categoría y 16º de la general en la Tor de Geants, la considerada la carrera de montaña más dura del mundo (he sido finisher en dos ocasiones más) y 2º en el Ultratrail Annapurna-Dolpo, entre otras cosas.

¿Qué te empujó a correr carreras tan bestias?

He vivido la montaña desde muy pequeño. Me atraía desde que tengo uso de razón y nunca me cansaba de caminar por ella, nunca. En cuanto fui lo bastante independiente, las excursiones fueron a más: pasaba, con algunos amigos, hasta dos semanas seguidas perdido en la naturaleza. Estas fueron mis primeras pequeñas aventuras. Siempre combiné esto con deportes de contacto, como el judo (desde muy pequeño) o el kick boxing (de más mayor, hasta que me centré sólo en las carreras).

A los 22 años me dio por probar la bici de montaña, pero tardé poco en ver que, a mí, lo que en realidad me gustaba, era lo que hacía de niño. Y volví a hacerlo, pero corriendo. De esto hace apenas 8 años.

Empecé a competir en trail haciendo una media maratón, la Olla de Núria, luego una maratón, Vall de Congost, y enseguida pasé a la distancia ultra.

 ¡El salto fue rapidísimo!

Sí, la larga distancia, además de ser lo que mejor se me da, es lo que más me recuerda a aquellas aventuras de juventud, las que me despertaron la pasión por la montaña. Supongo que inconscientemente he buscado esa misma sensación, que, llevada a mi edad y mi preparación, y sumada al gusto por la competición que descubrí en esta segunda etapa, desemboca en el ultra trail. Debe de ser por todo ello por lo que mis favoritas son las carreras más largas, más duras y de autosuficiencia.Joel Jaile sirviéndose de su Anima +

¿Qué te aporta actualmente el Ultra Trail? ¿Cuál es esa sensación? Actualizada, claro…

 Vivir la naturaleza desde dentro, formando parte de su juego, aporta algo difícil de explicar con palabras. Encuentro una fuerza y una inspiración que nunca en ningún otro lugar he sentido. Debe de ser por la pureza del aire, del agua y de cada roca que piso, una pureza de la que he aprendido a ser consciente constantemente. Si además añado a este cuadro el hecho de superarme a mí mismo a través de un esfuerzo desorbitado, la experiencia resulta casi mística.

 Has comentado que tus preferidas son las más extremas y de autosuficiencia. Para estas, el tema logístico debe de ser ya todo un reto.

Es muy complicado. Un pequeño fallo en los preparativos puede convertirse en un fracaso total: el abandono de la carrera o el reto, en el mejor de los casos, y poner en peligro la vida de uno, en el peor. Las carreras en las que cuentas con avituallamientos son algo más sencillas. En las que no, además del material adecuado, que debe de estar muy meditado, has de prever la comida y la hidratación –las sales- intentando reducir el peso al mínimo, pero sin cometer el gravísimo error de hacer corto. Eso sí, sabiendo a priori que, en retos del calibre de los que estamos hablando, vas a dormir y a comer muy poco.

Cada carrera, obviamente pide unos preparativos muy distintos. He hecho travesías por el desierto y he corrido en Alaska a 50º bajo cero: no tiene nada que ver lo que me he llevado a una y a la otra.Joel Jaile prefiere las carreras en condiciones de frío extremas

 Hay cosas que tienes que llevar en todas tus aventuras, como un GPS. Y lo sabemos de buena tinta.

Pues un buen GPS forma parte, ni más ni menos, de esa parte del material que te puede salvar la vida. Es simplemente indispensable, por razones obvias. Balizado o no, cualquier circuito en condiciones extremas exige llevar buen GPS que las soporte, en mi caso el Anima y el Ultra, para garantizar la seguridad.

Pero, además, para muchos retos, la preparación previa del recorrido ya es un gran trabajo. Como sabéis, además de las carreras, tengo varios desafíos personales. Este año serán la Transcatalunya, 350 km que unen todas las capitales catalanas corriendo sin paradas (no se ha hecho nunca antes) y la TransHimalaya, 1200 Km en autosuficiencia atravesando el Himalaya de punta a punta. Diseñar la ruta es algo que de estudiar muy bien porque, en gran parte, de ello depende el éxito del reto. Para hacerlo me sirvo del Land. Es un software muy profesional pero de uso bastante intuitivo, ¡me va de lujo! Actualmente estoy estudiando si pasaré por la zona del Nepal o del Tíbet.

 ¿El del Himalaya será tu objetivo principal en 2016?

En cada uno de los retos y carreras que me propongo salgo a dar el máximo de mí mismo, pero sin duda cruzar el Himalaya es uno de los que más ilusión me hace. Hace tiempo que me lo planteaba, pero como es tan enorme y tan difícil de planear, hasta ahora no había tomado forma real. Lo haré en noviembre. A la dificultad que supone la distancia, los 1200km, y la climatología, hay que sumarle el desnivel: ¡haré pasos de más de 6000 m de desnivel positivo!

En cuanto a las carreras, la que más ganas tengo de correr y hacer bien es la Transpyrenea, 900 km non stop que unirán el océano Atlántico con el mar Mediterráneo atravesando toda la cordillera pirenaica. La del 2016 será la 1ª edición y creo sería muy bonito estar ahí desde su nacimiento, porque es una carrera que promete mucho.

¿Cuál es el mejor recuerdo que guardas de entre todas tus aventuras?

Uf, me es prácticamente imposible elegir uno… En cada carrera o reto he vivido situaciones únicas que me han provocado sentimientos muy distintos. De la Transalpine Run, por ejemplo, guardo un recuerdo increíble. Es una carrera de 8 etapas por parejas. La corrí con un buen amigo y disfruté muchísimo del compañerismo que una prueba así despierta.

Otro ejemplo de muy distinta índole es el que viví en el Ultra Trail de Annapurna. Llegamos a 50º bajo cero y pasé dos noches temblando de frío, a 5500m de altura y rozando la temperatura límite de confort. El día siguiente a la segunda noche era mi cumpleaños, y todo empezó a ir mejor. La satisfacción de haber sobrevivido tras pasarlo tan mal, la de haber llegado a mi límite y haberme superado, fue demencial. Nunca he sentido algo igual.Joel Jaile practicando esquí de montaña con su TwoNav Ultra

Te hemos preguntado por el mejor recuerdo e íbamos a preguntarte por el más duro, ¡pero parece que son el mismo! Está claro que para ser ultra trailrunner hay que estar hecho de “otra pasta”… ¡Muchas gracias, Joel!

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En 2016, TwoNav con el Buff MTB Pro Team de nuevo

Con el Buff MTB Pro Team no existe el aburrimiento. Así lo ha demostrado este 2015, en la que ha sido para los componentes una temporada estelar, llena de grandes retos y excelentes resultados. Ya lo tienen todo listo para la entrada en 2016. Un año más buscarán dar lo máximo en las carreras de mountain bike por etapas más exigentes y con mayor prestigio del mundo, siempre acompañados de su Anima+. Y es que TwoNav no ha querido perder la oportunidad de seguir apoyando a este gran equipo.

Los componentes del Buff MTB Pro Team

El equipo de este año sigue con Pau Zamora a la cabeza, haciendo las veces de corredor y team manager de la estructura, apoyado por dos bikers de reconocido prestigio como son Joan Llordella y Antonio Ortiz y que ya estaban enrolados en el proyecto en temporadas anteriores. A ellos se les une un cuarto componente, Adrià Noguera, el más joven de la escuadra pero con una larga trayectoria deportiva con resultados de nivel en carreras de XCO y maratón. “Tener compañeros con los que hay sintonía y con los que te entiendes bien es básico en carreras que se hacen en equipos de dos y donde se pedalea muchas horas juntos, pasando momentos muy complicados en ocasiones. La confianza en tu compañero es tan importante como la confianza en tu material”, explica Pau.

El Buff MTB Pro Team y su material de confianza

El equipo contará con los GPS Anima+ durante toda la temporadaEn gran parte de las carreras en las que van a participar el uso de un GPS es ya es obligatorio y, por su puesto, en todas, recomendado. Además, dado que gran parte del calendario es internacional y el equipo suele llegar a la zona varios días antes, nuestros dispositivos les serán de gran utilidad para poder entrenar por el lugar.  Las bicicletas también son un elemento importantísimo y este 2016 trae novedades en ese aspecto: serán de la marca BH, una firma “que encaja perfectamente con el nivel de exigencia de las competiciones en las que tomamos parte”.

Un calendario apasionante

El Buff MTB Pro Team empezará su andadura en la TransAndes Challenge (Chile) y continuará con otras dos carreras de primer nivel como son la Cape Epic (Sudáfrica) y la Andalucía Bike Race (España). Eso sí, esos son sólo primeros objetivos de un amplio calendario que les llevará por todo el planeta.

Desde TwoNav agradecemos la confianza depositada en nosotros y anhelamos el arranque de una nueva temporada que pinta espectacular.

Ciclismo, MTB

Jaume Caró y Silvia Hurtado, el tándem perfecto del equipo TwoNav

No son profesionales y nunca pretendieron serlo. Jaume Caró y Silvia Hurtado, ciclistas TwoNav, lo tienen muy claro: el deporte les aporta aventuras, diversión, salud y, además en su caso, un punto de unión que solidifica la relación familiar, pues son pareja deportiva y sentimental. No le pueden pedir más. Los notables resultados son sólo un plus que, aunque valoran, no les preocupa ni lo más mínimo.

Apenas hay deporte outdoor que, entre los dos, no hayan tocado. Jaume empezó algo más tarde que Silvia, porque, al criarse en una familia no demasiado vinculada a este mundo, se tuvo que hacer solo como deportista, y, obviamente, eso exigía alcanzar cierta edad. De muy pequeño probó el BMX y el fútbol, pero se quedó con el segundo, no por una preferencia, simplemente porque era la actividad extraescolar más común y, sobre todo, porque no pedía largos desplazamientos. La bici no volvió a su vida hasta aproximadamente sus 18 años y por azar, o, quién sabe, por destino: un conocido banco le regaló una mountain-bike en aquella época en la que los sorteos de bicicletas todo terreno estaban a la orden del día. A partir de ahí, empezaron los paseos, las pedaladas populares, las tiradas largas…; en resumen, la adicción a la bicicleta de montaña y no sólo a ella: aunque era su actividad principal y favorita, también entró pisando fuerte en el mundo de los raids de aventuras. Gracias a ellos –y a un amigo común- conoció a Silvia. Sabía que ella estaba muy fuerte, sobre todo en bici, y los resultados lo corroboraron: como pareja mixta apenas había podio que se les resistiera, tanto en raids como en duatlón de montaña. Eran un tándem perfecto en el deporte y empezaban a serlo en la vida.

Se encontraron en un punto común cerca de la treintena, pero el recorrido de Silvia hasta entonces había sido muy distinto al de Jaume: ella sí que creció rodeada y educada en el deporte. Probó el tennis, el judo y la natación, se atrevió con la carrera a pie por asfalto y por montaña, compitió en raids y duatlón de montaña, incluso finalizó un half ironman. El destacar nunca estuvo entre sus ambiciones. Como Jaume –y desde entonces con él- lo que siempre ha querido y ha hecho es disfrutar. Como el talento no entiende de intenciones, aun así sus resultados fueron y son más que relevantes: entre otros grandes puestos y marcas, se encuentra en el top ten de la Quebrantahuesos general femenina y terminó 2ª clasificada en la Barcelona-Perpignan-Barcelona. También Jaume, por su lado, ha destacado en carreras tan importantes como la Titan Desert, en la que quedó 16º de la general en 2008, o la Iron Bike, en la que fue séptimo tres años atrás.

Una vez fueron padres, su clara prioridad por la familia hizo que su carrera deportiva tuviera que verse recortada en tiempo y, por tanto, también en diversidad. En contra de lo que imaginaron, esto no perjudicó a los resultados, que hoy siguen siendo más que destacables gracias quizás a esta obligada especialización. Ambos han elegido categóricamente la bicicleta, pero mientras que Jaume tiene un claro favoritismo por las carreras de orientación en mountan-bike, Silvia se ha decantado por el cicloturismo.

TwoNav hemos acompañado a estos grandes deportistas durante la temporada que ahora toca a su fin y nos aseguran que hemos sido de gran ayuda. Por un lado, en competición, la “fiabilidad y precisión de los tracks y mapas de nuestros Anima+ y, especialmente, la duración de la batería, nos ha aportado la seguridad y la tranquilidad necesaria para centrarnos en la carrera”, asegura Silvia. Pero sus Anima+ también les son unos aliado en los entrenamientos gracias, en parte, a la tecnología ANT+: “podemos controlar distancias, altitudes, cadencia, frecuencia cardíaca, recorridos y comparar con otros entrenamientos similares para evaluar el nivel de preparación”.

Esta aportación es recíproca: además de los muy buenos resultados que han ido obteniendo este año, ofrecen a TwoNav una valor añadido: unos humildes principios que nos enorgullecen, una forma de entender el deporte con la que no podemos más que coincidir y que nos resumen perfectamente en esta frase: “Más que retos deportivos, lo que queremos vivir son aventuras”. Por eso volveremos a estar con ellos este año y por eso estamos seguros que seguirán dando mucho que hablar. Los seguiremos de cerca en un calendario extenso, variado y “sin manías”, basado más en la belleza de la carrera que en caché. Porque siendo así, seguro que acumularán interesantes vivencias que nos inspirarán a todos.

¡Mucha suerte a los dos para la temporada 2016!

Alpinismo-montaña, Noticias

Rumbo a la Patagonia con Marc Toralles y TwoNav

Marc Toralles vive para, por y de la montaña. Ya es técnico deportivo de alta montaña y está cursando estudios para convertirse en técnico superior, en todo un sherpa. Aunque si, como dicen, la experiencia es un grado, su título lo tiene más que ganado a golpe de aventuras. La próxima será el ascenso al Cerro Torre, un pico insigne de la Patagonia. No es una partida ganada, pero TwoNav hará lo posible para ayudarlo a que, al final, lo sea.

Marc Toralles nació hace 33 años en Sant Cugat del Vallés. Ni su entorno familiar ni el geográfico le encauzaron hacia lo que es hoy su vida, sino que tuvo que ser totalmente independiente antes de descubrir la grandeza de las cimas. Eso ocurrió hace 10 años y sobre dos ruedas: él y su pareja querían hacer un viaje diferente y decidieron cruzar el Pirineo en mountain-bike. La conexión con los altos picos de la cordillera fue mágica, pero la dureza de la aventura considerable, quizás demasiado… Más que un viaje, lo que habían hecho era enfrentarse a un reto deportivo. Creyendo que el problema radicaba en el excesivo desnivel, decidieron atar las alforjas a su bicicleta y recorrer con lo puesto zonas naturales que, aunque lejanas, fueran más accesibles a pedales. Esta idea les llevó a lugares remotos de Islandia, Mongolia o la India, les llevó a acumular unas vivencias únicas, pero resultó ser la primera, la más cercana y además “fallida”, la que había hecho mella en Marc. Había quedado marcado por la pureza de las cumbres pirenaicas.

Tenía que volver a la montaña, a lo más alto, pero en condiciones. Esto fue a sus 25 años. Empezó con un curso de escalada, luego apuntándose a un club y después, viendo que su ambición iba más allá que cualquier propuesta que encontraba, reclutando a compañeros que quisieran seguirlo en su evolución como alpinista. Siempre compaginándolo con la escalada en roca, empezó con corredores de nieve y luego con rampas fáciles, de unos 50º o 60º de desnivel, que aún no pedían escalar. Luego fue incrementando la vertical hasta subir por cascadas de hielo. Cuando ya estuvo curtido, lo unió todo en paredes que implicaran escalada en roca, en nieve y en hielo. Y su entusiasmo seguía creciendo… El error de su primera escapada no fue la montaña, fue el no sentirla con sus propios pies y sus manos. Vuelta a recorrer el mundo, pero ahora sí, como alpinista.

El año pasado viajó a los Alpes con un compañero de afición, Bru Busom. Allí imaginaros una idea grandiosa: viajar a la Patagonia, un lugar referente en su deporte, sobre todo por la climatología adversa, para subir un pico emblemático, el Cero Torre, situado ya en pleno hielo patagónico. La idea pronto dejó de ser idea para pasar a ser plan, y ambos, Marc Toralles y Bru Busom, parten el viernes 20 de noviembre rumbo al continente americano para intentar, con el apoyo de TwoNav, una hazaña memorable.

Van muy preparados, pero el clima tendrá la última palabra. En aquella zona se puede estar un día a 0º centígrados y apenas notar una pequeña brisa y amanecer el siguiente a -20º y vientos de hasta 150 kms/hora. La aventura durará unos 4 o 5 días -deben de recorrer a pie los 40 kms que separan su campamento, situado en el Chaltén, de la base del Cero Torre, hacer cima y volver al campamento- pero prevén pasar allí entre un mes y un mes y medio, porque habrán de esperar una ventana de buen tiempo en las predicciones. Aun así, una predicción no deja de ser eso, sólo una predicción, y en el caso de que se gire una ventisca en contra de lo previsto sus TwoNav les serán vitales. Marc ha recorrido zonas muy remotas para las que la cartografía es muy difícil de conseguir o poco útil –en el hielo patagónico las grietas aparecen aleatoriamente y pueden exigir desvíos enormes-, por lo que está acostumbrado a trazar su propio track sobre ortofotos. Si no osaría emprender la ruta sin sus Twonav es porque, en caso de muy mal tiempo, puede que tengan que abortar el plan y deshacer lo recorrido, pero es común, con la ventisca, no ver a más de un palmo. En este caso extremo su vida podría depender de la posibilidad de deshacer el track ya grabado y en un tiempo ajustado. Cuentan hacer el tramo de aproximación con el Anima y el ascenso con el Ultra, porque será mucho más cómodo llevarlo en la muñeca a la hora de escalar. Obviamente llevarán baterías de repuesto y un pequeño cargador portátil.

Así pues, este gran reto de Marc también supone un reto para nosotros. Le seguiremos minuciosamente para, cuando el WiFi lo permita, seguir transmitiéndole todo nuestro apoyo. Y por supuesto haremos el seguimiento de esta gran aventura a través de nuestras redes sociales. Y es que, Marc, ¡estamos contigo!

 

Noticias, Trail
Marc Caros consiguío la tercera posición del Adventure Trail 2015

Marc Carós se hace con la tercera posición en el Adventure Trail

El pasado domingo 25 de octubre, nuestro corredor del equipo Merrel TwoNav, Marc Carós, participó en el Adventure Trail, un concepto de carrera diferente para el que el Anima+ le fue imprescindible. Hoy nos cuenta en qué consistía y cómo se hizo con una nada fácil tercera posición.

“La Adventure Trail es una carrera de unos 35km y 1600 metros positivos que sale del santuario de Els Àngels y termina en Rocacorba (Gerona). Es una carrera rápida y poco técnica. Pese a que no paso por mi mejor momento de forma –hace poco tuve una lesión y, estas dos últimas semanas, problemas personales me han tenido apartado de los entrenamientos-, me hacía especialmente ilusión correr esta carrera; primero, por despejarme un poco de esos problemas y, segundo, porque el concepto me encanta: en todas las carreras que he hecho hasta ahora el circuito estaba marcado con cintas o con spray. En esta, pese a no ser una técnicamente una prueba de orientación, no habría señalización ninguna, sino la que noche anterior nos enviarían el track por correo electrónico y, desde el mismo arco de salida, nos tendríamos que apañar con nuestro GPS.

Cuál no sería mi decepción cuando vi que finalmente habían decidido marcar los dos primeros kilómetros… Aunque sólo fueran dos, a mi modo de ver ya perdía un poco la esencia, porque la gracia radicaba en que desde el mismo inicio te olvidaras del resto de corredores, a riesgo de perderte si no era así. Así que bueno, salimos guiados y más rápido de lo previsto.

Deportivamente me fue bastante bien, teniendo en cuenta mi falta de entrenamiento. Los primeros kilómetros estuve en cabeza, pero los nueve últimos se me hicieron eternos, durísimos; me pasaron dos corredores y terminé en tercera posición. Era un resultado que me esperaba, acorde con mi estado de forma. Y como experiencia fue genial, me gustaría repetir en mejor condición física.

Marc Carós en pleno Adventure Trail

El Anima + fue una herramienta indispensable. A diferencia de otros GPS,  en el Anima+ no sólo se ve la línea del track dibujada en el mapa, sino también el perfil y en qué punto de él nos encontramos. Al no ser una carrera de orientación pura, esto me fue más útil que la base mapa. Además tengo la opción de dividir el perfil en tramos y destacar cada kilómetro en un color diferente al anterior. Así, de un simple vistazo, sin necesidad de prestar una atención que en pleno esfuerzo no consigo prestar, puedo saber, por ejemplo, cuántos kilómetros exactos me quedan de subida y el desnivel de cada uno. La gestión de la ascensión se vuelve muchísimo más precisa y consigo rendir al máximo. La verdad es que esta funcionalidad me ayudó mucho.”

Desde TwoNav agradecemos la disponibilidad de Marc Carós, le felicitamos por ese luchado tercer puesto y esperamos que pronto vuelva recuperar la forma deseada, para atacar la nueva temporada a lo grande.